Economía
Cumbre europea

Rutte y los países del Norte de Europa podrán ‘vetar’ la política económica de Sánchez e Iglesias

Rutte y los países del Norte de Europa podrán ‘vetar’ y tutelar la política económica de Sánchez e Iglesias. Es una de las conclusiones que puede hacerse tras el acuerdo al que los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) llegaron este martes de madrugada a un acuerdo para poner en marcha un billonario plan de recuperación económica tras la pandemia de coronavirus, después de cuatro días de maratoniana negociación.

El pacto implica una condicionalidad clara para España y los países del Norte de Europa -liderados por el holandés Mark Rutte- ganan peso en la gobernabilidad de la Unión.

Aunque casi todos los líderes salieron en tromba a aplaudir el acuerdo -como suele ser tradicional en política, más rápido los vencidos que los vencedores-, hay letra pequeña que impedirá que los fondos lleguen de forma inmediata y habrá condicionalidad por las ayudas, dos cosas que no quería el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.

El «acuerdo» se anunció en la red social Twitter por parte del presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, a las 5.31 de la madrugada del martes, al término de una cumbre que comenzó el viernes pasado por la mañana.

El plan consiste básicamente en la creación de un fondo de recuperación financiado con deuda común de 750.000 millones de euros, de los cuales 390.000 millones se desembolsarán en subvenciones y 360.000 millones en préstamos con el fin de ayudar a los países más afectados. Es decir, que si las subvenciones previstas inicialmente eran de 500.000 millones de euros, finamente se ha pactado que el desembolso sea un 22% inferior al inicialmente previsto por la Comisión Europea. Y préstamos es sinónimo del temido «rescate».

La estrategia para salir de la recesión se apoyará, asimismo, en un presupuesto para el periodo 2021-2027 de 1,074 billones de euros.

A pesar de que Francia había pedido que las ayudas a fondo perdido no bajaran de 400.000 millones, la efusividad se adueñó del presidente galo, también en las redes sociales: «¡Día histórico para Europa!», celebró en Twitter Emmanuel Macron. Los líderes de las grandes potencias aplauden el acuerdo a pesar de que los países frugales, con Mark Rutte a la cabeza, han tenido mucho que decir y han conseguido lo que querían: derecho de veto sobre la política económica de los países receptores de las ayudas.

«Tenemos acuerdo y un buen acuerdo (…) Nunca la Unión Europea había decidido invertir de una manera tan ambiciosa en el futuro», dijo la primera ministra belga, Sophie Wilmès.

De hecho, pese al entusiasmo de cara a la galería, para alcanzar el pacto ha sido necesario hacer concesiones a los países «frugales» -Holanda, Austria, Dinamarca y Suecia-, a los que se ha sumado Finlandia, que han conseguido recortar el volumen de ayudas, tener mayor control sobre las mismas y mantener sus descuentos en la contribución al presupuesto.

Es decir, que el plan no es tan solidario como se planeaba al principio y países como España e Italia tendrán que asumir una condicionalidad que hará que los fondos que reciba hoy se conviertan en los recortes del mañana. De hecho, algunas ayudas no se pagarán hasta que los países cumplan con la hoja de ruta marcada por la Comisión en política económica.

¿Cómo será la tutela sobre la política económica de España o Italia?

El acuerdo refuerza el control sobre la concesión de ayudas directas para contentar al holandés Rutte, que reclamaba que los países pudiesen vetar los planes de reformas e inversiones de sus socios, mientras que la Comisión Europea quería que se pronunciasen solo a nivel técnico.

Finalmente los países remitirán sus planes a la Comisión, y estos tendrán que ser aprobados también por una mayoría cualificada de los Veintisiete.

Después, a la hora de autorizar el desembolso de cada tramo de ayuda, si un país o varios tienen dudas, podrán elevar la cuestión a una cumbre de líderes, con lo que el pago se paralizará hasta que lo hayan abordado. Es decir, que el derecho de veto y la contención que pretendía Rutte, en la práctica, existe.

Por otro lado, aumentan los descuentos que tienen los frugales en su contribución al presupuesto por aportar más de lo que reciben, mientras que Alemania simplemente lo mantiene (en 3.671 millones de euros anuales).

El de Holanda será de 1.921 millones de euros frente a 1.576 millones en la propuesta inicial, el de Dinamarca pasará de 197 a 377 millones, el de Austria de 237 a 565 millones y, el de Suecia, de 798 a 1.069 millones.

Además, se introduce por primera vez la condicionalidad ligada al Estado de Derecho, de la que recelaban Hungría y Polonia, así como la meta de que el 30% del gasto del presupuesto y del fondo de recuperación apoye objetivos climáticos.

El desglose del plan billonario de la UE

Alemania, Francia, Italia y España querían como mínimo 400.000 millones de euros en subvenciones, mientras que los frugales proponían en un principio 350.000 millones.

Finalmente, el compromiso se queda más cerca de la primera cifra, pero supone un recorte de 110.000 millones en las ayudas a fondo perdido, con respecto a los 500.000 millones de euros que propuso la Comisión Europea.

El Instrumento para la Recuperación y la Resiliencia, la partida más relevante del fondo de reconstrucción, destinada a financiar reformas e inversiones, aumenta su dotación a 672.500 millones, pero el resto de programas del fondo sufren importantes recortes.

El de ciencia Horizonte Europa pasa de 13.500 a 5.000 millones; el de inversiones Invest EU, de 30.300 millones a 5.600; o el Fondo de Transición Justa para el clima, de 30.000 a 10.000 millones; mientras que el Instrumento de Solvencia, propuesto por Bruselas para ayudar a empresas en problemas, sencillamente se ha eliminado.

Mark Rutte celebra que haya un ‘freno de emergencia’ ante casos extremos

El martes por la mañana, después de que se presentara el acuerdo de la UE, el primer ministro holandés, Mark Rutte subrayó la importancia de que haya un «freno de emergencia» ante casos extremos, como ha destacado en sus crónicas la prensa holandesa.

En su opinión, esto no le va a dar a los Estados miembros un control de largo alcance sobre las políticas sociales de los demás, pero dejó claro que hay un ‘freno de emergencia’ que únicamente se pretende usar en casos extremos. «También ayuda a la Comisión a ejercer presión adicional. El freno de emergencia está realmente allí para no ser utilizado», auguró.

No obstante, que el plan europeo contemple un mecanismo de control tan detallado servirá para embridar la hoja de ruta que planeaban el presidente español, Pedro Sánchez, y su socio en el Gobierno, Pablo Iglesias. Bruselas, y cada uno de los socios de la UE, tendrán mucho que decir en el futuro sobre la política económica que impulse España.