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Economía
Inflación y guerra

Niño Becerra lo confirma y es oficial: «El verdadero peligro que acecha a la economía española y no es la inflación»

Según explica el economista, la inflación en España no llegará a niveles preocupantes

Lejos de considerar la inflación como el principal problema económico, Niño Becerra apunta a la tensión internacional

La guerra y sus consecuencias sobre el mercado energético, especialmente el petróleo son importantes

La economía global atraviesa un momento marcado por la incertidumbre geopolítica, donde los conflictos internacionales tienen un impacto directo en variables clave como la energía o la inflación. En este contexto, el economista Santiago Niño Becerra ha ofrecido una lectura que se aleja de algunos discursos alarmistas, especialmente en lo que respecta a la evolución de los precios en España. Sus declaraciones, recogidas por Cadena SER, invitan a matizar el papel de la inflación y a poner el foco en otros factores más determinantes.

Lejos de considerar la inflación como el principal problema económico, Niño Becerra apunta a la tensión internacional como el verdadero elemento desestabilizador. La guerra y sus consecuencias sobre el mercado energético, especialmente el petróleo, aparecen como variables mucho más relevantes a corto y medio plazo que la inflación. En un escenario donde los mercados reaccionan con rapidez a cualquier anuncio político o militar, entender estas dinámicas resulta clave para anticipar posibles cambios en la economía cotidiana.

La inflación en un segundo plano para el economista Santiago Niño Becerra

Según explica el economista, la inflación en España no llegará a niveles preocupantes en los próximos meses. Las previsiones apuntan a que podría situarse en torno al 3% antes de iniciar una tendencia descendente, sin superar aproximadamente el 2,7%.

Este planteamiento contrasta con la percepción generalizada de los últimos años, donde el aumento de precios ha sido una de las principales preocupaciones. Sin embargo, Niño Becerra considera que la inflación prolongada ha dejado de ser un fenómeno estructural en la economía actual, en parte gracias al incremento de la productividad.

El papel del banco central europeo

A pesar de esta previsión moderada, el Banco Central Europeo podría mantener una política prudente. La subida de tipos de interés sigue siendo una herramienta habitual para contener posibles repuntes inflacionarios.

Según el Banco Central Europeo, estas medidas buscan garantizar la estabilidad de precios a medio plazo, aunque también pueden tener efectos sobre el consumo y la inversión. En este sentido, la política monetaria continúa siendo un factor clave en el equilibrio económico.

La guerra como factor determinante

Más allá de la inflación, el foco actual se desplaza hacia el contexto internacional. El conflicto de Estados Unidos, Israel e Irán ha generado una fuerte incertidumbre en los mercados, que reaccionan ante cualquier señal de escalada o distensión.

Niño Becerra advierte de que esta situación modifica las reglas del juego económico. La estabilidad ya no depende únicamente de indicadores internos, sino de factores externos que escapan al control de los gobiernos nacionales.

El petróleo, en el centro del debate

Dentro de este escenario, el precio del petróleo se convierte en un indicador clave. Durante los primeros momentos de tensión, algunos analistas plantearon la posibilidad de que el barril alcanzara cifras extremadamente elevadas, entre 200 y 250 dólares.

El economista descarta este escenario por considerarlo inviable. Un precio tan alto tendría consecuencias directas en el consumo, encareciendo productos básicos como la gasolina hasta niveles difíciles de asumir para la población.

Un equilibrio delicado

En lugar de esos niveles extremos, Niño Becerra considera más probable un precio cercano a los 90 dólares por barril. Aunque esta cifra sería más manejable, también llevaría ajustes en el comportamiento de los consumidores.

Menor movilidad, reducción del gasto y cambios en los hábitos de consumo serían algunas de las consecuencias. Según la Agencia Internacional de la Energía, el precio del petróleo sigue siendo uno de los factores más influyentes en la evolución económica global.

Infraestructuras y recuperación lenta

Otro aspecto es el impacto del conflicto en las infraestructuras energéticas. La destrucción de instalaciones petroleras reduce la capacidad de producción y dificulta la recuperación del suministro.

Incluso en caso de un alto el fuego inmediato, la normalización del mercado no sería rápida. La reconstrucción requiere tiempo y recursos, lo que prolonga la incertidumbre y mantiene la presión sobre los precios.

Medidas económicas y debate político

Ante este contexto, los gobiernos han adoptado medidas para mitigar el impacto del encarecimiento energético. En España, se han aplicado reducciones fiscales y ayudas directas para aliviar la carga sobre consumidores y empresas.

Sin embargo, Niño Becerra se muestra crítico con ello. Considera que las políticas generalizadas, conocidas como “café para todos”, pueden ser eficaces a corto plazo, pero no siempre resultan eficientes desde el punto de vista económico.

Mercados y especulación

La reacción de los mercados ante las noticias relacionadas con el conflicto también ha sido objeto de análisis. Movimientos bruscos en bolsa tras declaraciones políticas reflejan un entorno donde la especulación juega un papel importante.

El economista señala que la información disponible es limitada y que la transparencia en las transacciones no siempre está garantizada. Este contexto aumenta la volatilidad y dificulta la previsión de tendencias.