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Economía
IMV

La Ley lo confirma: se aprueba el Ingreso Mínimo Vital para los jóvenes de 18 años que hayan crecido en centros de menores

Cumplir 18 años y salir de un centro de protección de menores puede obligar a empezar de cero demasiado pronto. Buscar dónde vivir, continuar estudiando o encontrar un primer empleo son decisiones que muchos jóvenes afrontan todavía con ayuda de sus padres. Para quienes han estado tutelados por la Administración, esa red familiar no siempre existe y la llegada de la mayoría de edad puede dejarles en una situación económica especialmente complicada.

La legislación que regula el Ingreso Mínimo Vital (IMV) recoge precisamente una excepción para estos casos. Hay jóvenes que no necesitan esperar a cumplir 23 años para pedir la prestación: pueden hacerlo a partir de los 18, siempre que procedan de determinados centros de protección de menores y reúnan el resto de condiciones exigidas.

Se aprueba el Ingreso Mínimo Vital para los jóvenes de 18 años

La posibilidad aparece en la Ley 19/2021, de 20 de diciembre, por la que se establece el Ingreso Mínimo Vital. Con carácter general, una persona que solicita esta prestación de manera individual debe haber cumplido 23 años. Sin embargo, la propia ley recoge algunas excepciones a esa edad mínima. Una de ellas afecta a los jóvenes de entre 18 y 22 años que procedan de centros residenciales de protección de menores de las comunidades autónomas. La norma concreta además su situación ya que deben haber estado bajo la tutela de una entidad pública de protección de menores dentro de los tres años anteriores a alcanzar la mayoría de edad.

Aquí aparece una ventaja importante para quienes se encuentran en esta situación. A otros solicitantes jóvenes se les puede exigir que demuestren que llevaban un tiempo viviendo de manera independiente antes de pedir el IMV. Los jóvenes incluidos en esta excepción no tienen que acreditar ese periodo previo de vida independiente. La diferencia tiene sentido teniendo en cuenta el momento en el que se encuentran. Un joven puede abandonar el sistema de protección al cumplir la mayoría de edad y encontrarse precisamente entonces ante sus primeros gastos y la necesidad de conseguir ingresos propios.

No basta con haber vivido en un centro de menores

Que exista esta excepción no convierte el IMV en una prestación automática para cualquier joven que haya pasado por un centro. Hay que solicitarla y acreditar que se cumplen las condiciones. Entre la documentación necesaria está el certificado que demuestra la situación del joven dentro del sistema de protección. Debe expedirlo la entidad pública competente en materia de protección de menores, que será la que permita acreditar que el solicitante se encuentra dentro del supuesto previsto por la ley.

También se estudia su situación económica. El IMV está dirigido a personas y hogares en situación de vulnerabilidad, de modo que los ingresos y el patrimonio siguen formando parte de las comprobaciones que se realizan antes de reconocer el derecho. El trámite corresponde al Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS). Por tanto, haber cumplido 18 años y proceder de uno de estos centros permite acogerse a la excepción de edad, pero no elimina el análisis de las circunstancias económicas del solicitante.

Cuánto puede cobrar un joven con el IMV

En 2026, la renta garantizada establecida para un beneficiario individual es de 8.803,20 euros al año. Dividida entre doce meses, la cifra es de 733,60 euros mensuales. Pero hay que tener cuidado porque ese dinero no equivale necesariamente a lo que ingresará cada beneficiario. Para calcular el IMV se tienen en cuenta las rentas computables que ya percibe la persona. Por eso, 733,60 euros es la referencia mensual para una persona sola, no una cantidad que se entregue por igual a todos los jóvenes que consigan la prestación.

Es decir, que si el beneficiario dispone de otros ingresos, éstos influirán en el importe reconocido. Es precisamente esa situación económica individual la que deberá valorar la Seguridad Social al tramitar el expediente. La prestación puede convertirse así en una fuente de ingresos durante una etapa en la que el joven está comenzando su vida fuera del sistema de protección. No sustituye los requisitos generales del IMV, pero sí evita que tener menos de 23 años cierre directamente la puerta a solicitarlo.

El IMV ya llega a más de 893.000 hogares

Los últimos datos disponibles permiten comprobar el alcance que ha adquirido esta prestación. En agosto, el Ingreso Mínimo Vital estaba llegando a 893.820 hogares, en los que residían un total de 2.725.899 personas. La cuantía media se situó en 502,8 euros al mes por hogar, mientras que la nómina abonada durante ese mes alcanzó aproximadamente los 474,7 millones de euros. El número de prestaciones activas también ha crecido: había 128.915 más que un año antes, lo que supone un incremento del 16,9%.

Los jóvenes procedentes de centros residenciales de protección representan un supuesto muy concreto dentro del IMV, pero para ellos la edad marca una diferencia fundamental. La ley permite solicitar la prestación desde los 18 años y sin acreditar un periodo previo de independencia, siempre que se demuestre la procedencia del sistema de protección y se cumplan las condiciones económicas correspondientes.