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Economía
Central de Almaraz

De la Eurocámara a Von der Leyen: así ha doblegado Europa a Sánchez con Almaraz

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) dio en julio su aval técnico a que Almaraz siguiera operativa hasta junio de 2030

  • Alicia Bonilla
  • Periodista especializada en Economía. Graduada en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.

La decisión del Gobierno de prorrogar la actividad de la central nuclear de Almaraz hasta 2030 no puede entenderse sin la intensa presión ejercida desde las instituciones europeas durante los últimos meses. El pasado mes de febrero, una misión del Parlamento Europeo visitó Extremadura para analizar el impacto del cierre y, tras su informe, la Comisión de Peticiones de la Eurocámara pidió formalmente al Ejecutivo de Pedro Sánchez que reconsiderara la clausura de la planta y alargara su vida útil hasta el año 2040, calificando el cierre de «una decisión meramente política e ideológica, sin base técnica suficiente».

La presión europea contrastaba, además, con los propios gestos del Ejecutivo español: la ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, llegó a negarse a recibir a la delegación de eurodiputados que visitó Almaraz para investigar el impacto de su cierre, una actitud que evidenciaba hasta qué punto Moncloa prefería ignorar las señales que llegaban desde Bruselas antes que atender a ellas. Finalmente, y sólo después de todo este acoso institucional europeo, el Gobierno ha optado por dar marcha atrás.

No obstante, las exigencias europeas no se quedaron sólo en la Eurocámara y en las peticiones desde mayo del Parlamento Europeo de que España reconsiderara el cierre y estudiara mantener Almaraz, debido a que Bruselas también ha reclamado la necesidad de la energía nuclear como una herramienta de seguridad energética. La propia Ursula von der Leyen ha reconocido que Europa cometió un error al alejarse de esta tecnología y ha anunciado 200 millones de euros para impulsar nuevas inversiones nucleares, en un contexto marcado por la dependencia del gas y la volatilidad energética.

Además, un último movimiento ha sido especialmente significativo: el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) dio en julio su aval técnico a que Almaraz siguiera operativa hasta junio de 2030, dejando en manos del Gobierno la decisión definitiva, que finalmente ha autorizado este viernes. Así, Sánchez ha acabado cediendo ante una presión europea que cuestionó abiertamente su calendario nuclear, aunque el Ejecutivo mantenga que la prórroga no altera el cierre del resto del parque previsto para 2035.

La política de cierre nuclear del Gobierno ha mantenido durante meses en vilo a todo el municipio, con miles de familias pendientes de una decisión que condicionaba su futuro económico. La plataforma Sí a Almaraz, Sí al futuro denunciaba que el cierre de la central ponía en riesgo unos 4.000 empleos directos e indirectos, además que agravaba la despoblación de la España vaciada. Tras la prórroga, su presidente, Fernando Sánchez, ha mostrado su posición con una frase contundente: «Por fin respiramos aliviados y vemos la luz al final del túnel», lo que evidencia hasta qué punto el calendario de cierre del Ejecutivo había generado incertidumbre en la zona.

Desde Sí a Almaraz, Sí al Futuro también se ha insistido en que ahora el futuro de la central se decida con criterios «exclusivamente técnicos, de seguridad y de interés general».

«Almaraz está preparada para seguir funcionando muchos años más. Su central gemela de North Anna, en Estados Unidos, ya ha sido autorizada para operar hasta los 80 años y esa decisión habla por sí sola», ha señalado Fernando Sánchez.