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Iberdrola es la empresa preferida para trabajar en Euskadi y la quinta en España, según Sigma Dos

Pendientes hoy de la enésima convocatoria sindical en la principal empresa energética de España.

Los principales sindicatos de clase, claramente alineados con PSOE y Sumar, lo volverán a intentar hoy: llamar la atención y pedir aumento de sueldo en Iberdrola, la principal empresa eléctrica española. Es la tercera movilización que realizan en un año, después de dos convocatorias de escasa participación y nula eficacia negociadora.

La situación no deja de resultar llamativa si se tiene en cuenta que la protesta se produce en una empresa que figura de forma recurrente entre las más deseadas para trabajar en España y que presenta uno de los niveles de fidelidad de plantilla más elevados del tejido empresarial español. El índice de abandono de trabajadores es ínfimo.

Mientras otras multinacionales afrontan dificultades para retener personal, anuncian EREs y despidos de miles de trabajadores, Iberdrola exhibe un dato prácticamente inalcanzable para la mayoría de las grandes corporaciones. Apenas un 0,63% de sus empleados abandona voluntariamente la empresa. Es el porcentaje más bajo del Ibex 35.

La explicación se encuentra en las condiciones laborales. Los salarios se sitúan por encima de la media del mercado y se complementan con una amplia batería de beneficios sociales: disfrutan de seguro médico privado, tarifa eléctrica para empleados hasta en segunda residencia, seguro colectivo de vida, ayudas y anticipos, apartamentos vacacionales en playa y montaña o planes de pensiones que forman parte de un paquete retributivo que pocas compañías españolas pueden igualar.

Este tipo de ventajas adquiridas sin embargo son insuficientes para los sindicatos que han llamado a la movilización de los miles de trabajadores repartidos en 400 centros de trabajo.

Negociación salarial fallida

La hasta ahora fallida negociación salarial no parte de cero. Ya en 2015 la compañía alcanzó con la representación sindical un acuerdo que vinculaba las revisiones salariales a la evolución de los resultados empresariales, con incrementos consolidados y variables que, según los cálculos de la empresa, pueden superar ampliamente el efecto de una actualización estrictamente ligada al IPC. Para los convocantes no son suficientes.

Pese a la insatisfacción mostrada por los sindicatos, recientemente, una encuesta de Sigma Dos la señalaba como la empresa preferida para trabajar en el País Vasco y la quinta en España. Además, Financial Times y Statista la han situado como la mejor energética para trabajar en nuestro país y entre las empresas más valoradas por sus propios empleados. Hoy, sin embargo, anuncio de huelga. Nunca llueve a gusto de todos.