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Economía
VALORES FRENTE A FORTUNAS

El agricultor que ha rechazado los millones de Silicon Valley para preservar «la tierra de su vida»

Un veterano granjero de Pensilvania prefiere perder 13 millones de dólares antes que ver sus fincas convertidas en un centro de datos de IA

Ha cedido su propiedad a una organización conservacionista para garantizar que el suelo solo tenga uso agrícola para siempre

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En la era de la Inteligencia Artificial, donde los centros de datos se expanden como gigantes de asfalto por todo Estados Unidos, un hombre de 86 años ha decidido plantar cara a la chequera de Silicon Valley. Mervin Raudabaugh es un agricultor de Pensilvania que ha protagonizado una de las decisiones financieras más sorprendentes de 2026: rechazar 15 millones de dólares para proteger el legado de su familia.

En un gesto que prioriza la tierra sobre el lujo, ha preferido vender su propiedad por una fracción de su valor real con tal de que las máquinas nunca destruyan sus campos.

El precio de la fidelidad: 60.000 dólares por hectárea

La oferta que llegó a manos del agricultor no era cualquier cosa. Inversores vinculados al sector tecnológico de Silicon Valley pusieron sobre la mesa una propuesta de 60.000 dólares por cada una de sus 105 hectáreas. El objetivo era claro: demoler las estructuras actuales para levantar un servidor de procesamiento de datos para IA, una infraestructura crítica para la economía digital actual.

Sin embargo, para este octogenario, las cifras con seis ceros no fueron suficientes para borrar ocho décadas de recuerdos. Según confesó en una entrevista, el aspecto económico era secundario: «Simplemente no quería ver las dos granjas destruidas», afirmó. Para él, ver sus tierras bajo el hormigón de Silicon Valley habría supuesto la muerte de su propia historia vital.

El trato de los 2 millones: una apuesta por el futuro agrícola

Lejos de aceptar el botín tecnológico, el granjero optó por una vía mucho más modesta pero alineada con sus principios. Decidió traspasar sus terrenos a Lancaster Farmland Trust, una organización sin ánimo de lucro que se dedica a blindar tierras agrícolas para que nunca puedan ser urbanizadas.

Los detalles de la operación reflejan la magnitud de su sacrificio económico:

Gracias a este acuerdo, las tierras tienen ahora una protección permanente. Nunca podrán albergar naves industriales ni centros tecnológicos; su único fin legal será la agricultura.

«Mis amigos están muy contentos con lo que he hecho», sentenció el agricultor, quien ahora descansa sabiendo que el paisaje que ha marcado su vida seguirá siendo verde.

@miraqueteviMervin Raudabaugh, agricultor de Pensilvania (EE.UU.), rechazó una oferta superior a 15 millones de dólares de desarrolladores tecnológicos que querían construir un centro de datos en su finca. El hombre decidió preservar sus tierras agrícolas y optó por un programa de conservación que garantiza que seguirán siendo granjas. Aseguró que su prioridad no era el dinero, sino evitar que décadas de historia familiar desaparecieran. Síguenos en @miraquetevi para más noticias que importan.#MiraQueTeVi
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♬ Little Things – Adrián Berenguer

Resistencia frente a la expansión de la IA

Este caso pone de relieve la creciente tensión entre la necesidad de espacio para la infraestructura digital y la preservación del sector primario. Mientras las grandes tecnológicas buscan desesperadamente terrenos con acceso a energía y conectividad, historias como esta demuestran que el apego a las raíces sigue siendo un factor que persiste frente a la frialdad de los mercados.

Silicon Valley ha perdido esta batalla en Pensilvania frente a un hombre que, a sus 86 años, ha demostrado que la libertad financiera no siempre se mide en el saldo de una cuenta bancaria.