Constanza Lucadamo: «Es mucho más que danzar, queremos ser influencers»
La edad sólo es un número y no hay que contar los años, sino hacer que los años cuenten. Eso pensaba Constanza Lucadamo cuando hace unos meses puso en marcha el motor de Viejenials, una compañía de baile que poco tiene que ver con lo convencional.
No sólo porque las personas mayores de 50 años puedan aprender a bailar hip-hop, street dance o contemporáneo, sino porque los alumnos de esta escuela son más que alumnos. Son militantes de un movimiento que pretende «poner de manifiesto que las personas con una edad avanzada, yo tengo 60 años, podemos ser influencers igual que los millennials», cuenta Constanza Lucadamo, fundadora de la escuela.
Hace cinco años que está en el paro, pero pensó que tenía mucho que cambiar y convirtió su puesto de trabajo en su medio de vida. Eligió el baile porque lo practicaba de pequeña y porque la danza, dice, «es un lenguaje universal que no necesita medios, es un lenguaje que entra al alma. La danza, a parte de todos los beneficios psíquicos y físicos, nos crea proyectos, contenido y nos crea pertenencia a una tribu que baila».
Constanza ha sido una de los cinco finalistas de las Becas Aquarius, las primeras becas para mayores de 60 años que pretenden impulsar los proyectos de emprendedores senior.
Profesores viejenials
Lucadamo iniciará las primeras clases en el mes de octubre en los municipios aledaños a Sevilla, donde alquilará locales con el dinero que obtenga de las cuotas que paguen las personas que se apunten. Ya tiene seis alumnas, todas mujeres mayores de 50 años. Pero su objetivo es mucho más ambicioso: «nos dirigimos a personas mayores, tanto hombres y mujeres, inclusive los super agers, personas de 70 y 80 años porque eso provocaría un impacto social a la imagen tan negativa que se tiene de la edad. Queremos demostrar que el envejecimiento no es como era el del siglo pasado».
«Se cree que ya estamos al final, pero estamos al principio de la segunda etapa de nuestra vida. Para hacer asignaturas pendientes y proponernos cosas que la sociedad cree que no somos capaces de hacer. Podemos estudiar, aprender, y esta actividad nos genera mucho entrenamiento al cerebro par que nuestro ritmo de envejecimiento sea más lento», apunta.
Por esta razón, los profesores también tendrán la misma edad. Lucadamo quiere ‘rescatar’ a aquellos profesores retirados porque «si hay un par generacional va a generar una actitud diferente a la hora de enseñar. El hecho de estar acompañados por congéneres nos hará que no nos sintamos mal porque no nos salga un paso».
Viejenials empieza con pasos de baile, con movimientos para convertirse en el movimiento. El movimiento que demuestre que la edad es sólo un número. Y que los años no hay que contarlos, sino hacer que cuenten.
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