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Economía
Agricultura

El conflicto en Irán pone en jaque el negocio de la alfalfa española en Oriente Medio: 400 millones de euros

Arabia Saudí y los Emiratos Árabes importan cada año más de 280.000 toneladas de alfalfa española

  • Alicia Bonilla
  • Periodista especializada en Economía. Graduada en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.

Arabia Saudí y los Emiratos Árabes importan cada año más de 280.000 toneladas de alfalfa española (40% del total) para alimentar a caballos pura sangre y camellos de carreras valorados en millones de dólares, lo que supone unos 400 millones de euros en exportaciones. Y el cierre del Estrecho de Ormuz ha paralizado y desviado pedidos. En consecuencia, la asociación agraria COAG ya advierte de «graves pérdidas en el inicio de la campaña».

En concreto, la alfalfa española, muy proteica y con una digestibilidad superior a la media, es la preferida de veterinarios y gestores de cuadras de élite en toda la Península Arábiga. Desde COAG alertan de que «esa posición ganada durante décadas puede evaporarse si la crisis logística persiste y los compradores buscan nuevos proveedores».

También hay que destacar que España es el primer productor y exportador europeo de alfalfa deshidratada, con una cadena de valor madura que integra producción en regadío, deshidratación industrial y logística de exportación. Así, las regiones productoras clave son el Valle del Ebro (Aragón, Cataluña y Navarra), líderes nacionales con más de 100.000 hectáreas de riego modernizado, Castilla y León y, en rápido crecimiento, Castilla-La Mancha y Andalucía. De esta forma, el mercado español de alfalfa alcanzó los 452 millones de dólares en 2025 y se prevé que llegue a los 563 millones de dólares para 2030.

El formato más exportado son las balas deshidratadas (79,6 % del total), muy demandadas por su alta densidad nutricional y facilidad logística en transporte marítimo de larga distancia. Mientras que los pellets representan el 20,4 % restante.

La guerra en Oriente Medio ha provocado el bloqueo del Estrecho de Ormuz, lo que significa que ni la ruta alternativa por el Cabo de Buena Esperanza, (20 días más larga y un 256% más cara) permite hoy llegar a los puertos saudíes y emiratíes. Además, las navieras Maersk y Hapag-Lloyd han anunciado la suspensión de operaciones en la zona «hasta nuevo aviso».

El destino final del forraje español es tan singular como relevante: caballos pura sangre árabe en hipódromos de Dubái y Abu Dabi, caballos de enduro de alto rendimiento, y una cabaña camélida de casi medio millón de cabezas en Arabia Saudí, cuyas carreras de camellos son un evento nacional subvencionado por el Estado. La alfalfa española, (muy proteica y con una digestibilidad superior a la media), es la preferida de veterinarios y gestores de cuadras de élite en toda la Península Arábiga.

Por tanto, COAG exige una actuación urgente al Gobierno y a las CCAA, «nos encontramos ante una emergencia comercial de primer orden». Exigimos al Gobierno de España y las Comunidades Autónomas, con mayor producción, que actúen de inmediato en tres frentes:

«España exporta alfalfa por un valor superior a 400 millones de euros anuales. Detrás de cada tonelada hay familias agricultoras que han invertido en modernización de regadíos, en maquinaria y en sistemas de calidad», ha subrayado, Javier Fatás, responsable de Forrajes de la Comisión Ejecutiva de COAG.