Champions League: Benfica-Real Madrid

Vinicius, héroe y mártir

El Real Madrid encarrila la eliminatoria tras ganar al Benfica en Da Luz con un golazo de Vinicius

Vergonzosos e intolerables insultos racistas de Prestianni a Vinicius, que se lo comunicó al colegiado y quiso abandonar el campo junto a Mbappé

El Real Madrid decidió continuar el partido hasta el final en lugar de retirarse al vestuario

benfica real madrid
Vinicius lideró la victoria del Real Madrid.

Ganó el Real Madrid al Benfica pero eso es lo de menos. Encarrilan la eliminatoria los de Arbeloa pero eso es lo de menos. Marcó un golazo Vinicius pero eso es lo de menos. El brasileño fue el héroe en Da Luz pero eso es lo de menos. Lo importante es que también fue un mártir y tuvo que aguantar los insultos racistas de Prestianni, que se fue de rositas. El partido continuó cuando debería haber sido suspendido. El Madrid no se atrevió a seguir a Vinicius y Mbappé, que querían irse del campo, y aceptó continuar. No debió hacerlo. Ahora habrá que ver la sanción de la UEFA pero el Madrid perdió una oportunidad perfecta para apoyar a su jugador y dejar con el culo al aire a los racistas.

El Real Madrid y Arbeloa volvían al lugar del crimen. Sobre el césped de Da Luz aún estaba fresca la sangre que dejó el cadáver del equipo blanco tras ser tiroteado sin piedad por el Benfica de Mourinho. Hace tres semanas aterrizó en Lisboa tercero de la Champions y despegó noveno y con el premio de jugar la eliminatoria de los torpes, que debía dirimir precisamente en Da Luz su primer episodio.

Para el que Arbeloa eligió un once recomendado y cantado después de que el técnico del Real Madrid dejara de complicarse la vida y apostara por unir con una línea recta el camino entre el punto del equilibrio y el del éxito. Un 4-4-2 como ante el Valencia y ante la Real Sociedad y con la única novedad sobre el último duelo liguero del regreso de Mbappé, que sacrificaba del once a Gonzalo. Obvio.

Así que el Real Madrid se plantó en Da Luz con estos once espartanos: Courtois; Trent, Rüdiger, Huijsen, Carreras; Valverde, Tchouaméni, Güler, Camavinga; Vinicius y Mbappé. En lo que regresan Militao y Bellingham –ya veremos cuándo y cómo– este es el once de gala de Arbeloa. Enfrente Mourinho, viejo y zorro como él solo, que llenaría el partido de emboscadas para tratar de disimular las costuras de su Benfica y potenciar sus bondades, que también las tiene.

Un Madrid encogido

A las nueve arrancó el fútbol en Da Luz. De azul vestía el Real Madrid, que afrontó el duelo algo acogotado por el empuje del Benfica. Apretaban los de Mourinho en el arranque. Tchouaméni y Camavinga sostenían al equipo falta va, falta viene. Rüdiger pegó cuatro voces a sus compañeros que habían salido más encogido que un bañista en Groenlandia. No la olió el Madrid en los primeros minutos.

Superados los primeros ocho minutos menguó la efervescencia local y el Madrid se quedó con la pelota. Era una posesión horizontal y estéril, pero al menos no había sufrimiento. Hubo que esperar al minuto 9 para que Mbappé conectara su primer disparo. Le salió flojo y raso, así que Trubin la paró sin inmutarse.

El ritmo del partido decayó como el rendimiento de un móvil con el diez por ciento de batería. Ambos equipos tenían mejor pinta cuando defendían que cuando recuperaban la pelota. Los porteros no habían desprecintado los guantes y las áreas eran zona prohibida. En el 17 Arda Güler probó de lejos a Trubin, que respondió con una parada en dos tiempos. Un minuto después Trent conectó un pase maravilloso para Fede Valverde, que la puso tensa y rasa al área. Allí apareció Vinicius, se giró y la tuvo como se las ponían a Fernando VII para abrir el marcador para el Real Madrid, pero su disparo salió a la derecha de la meta del Benfica.

Respondió el Benfica con un tiro venenoso de Aursnes desde fuera del área. Menos mal que apareció la mano incorrupta de Courtois para hacer un paradón sólo al alcance de un semidiós hecho portero. Los de Mourinho, que no paraban de correr, tenían el duelo donde querían. El Real Madrid se limitaba a defenderse con orden y oficio. Pero nada más.

Perdona Mbappé

Pasaban los minutos y el juego languidecía. Ambos equipos estaban altamente preocupados por defender su área. En el 38 fue Mbappé el que falló la ocasión más clara del partido. Fue Trent el que asistió desde la derecha y el francés, que llegaba al punto de penalti algo justo pero que no se atrevió a meter la izquierda para contactar con el balón. Y volvió a perdonar Kylian en el 42 tras la mejor jugada colectiva en el Real Madrid, cocinada entera al primer toque. Y llegó a perdonar la tercera ocasión consecutiva después de una maniobra individual de Camavinga. El disparo raso y centrado de Mbappé se topó con Trubin.

En las postrimerías del primer tiempo perdonó el Real Madrid sendas ocasiones en los pies de Vinicius primero y de Arda después. La figura de Trubin volvió a agigantarse en Da Luz. El Benfica se había librado de encajar un par de goles cantados en los minutos finales de la primera mitad y apenas podía salir de su propio área. Mourinho pedía la hora y Letexier se la dio para que su equipo salvaguardara el 0-0 de forma angustiosa.

Salió el Real Madrid tras la reanudación dispuesto a pasaportar al Benfica por la vía rápida. Y lo hizo. Vinicius abrió la lata en el 49 tras una jugada iniciada por Mbappé en la que el brasileño la puso en la escuadra desde casi el pico del área grande. Vini celebró el golazo en el córner con un bailecito en el banderín. Y ahí se lio gorda. Otamendi, uno de los jugadores más sucios que ha visto un terreno de juego, fue a recriminar su celebración a Vinicius.

Vergonzoso Prestianni

Pero lo peor fue Prestianni. El argentino, con los ojos inyectados en sangre, se subió la camiseta hasta la nariz y empezó a insultar a Vinicius. Los insultos, que no se podían ver por ir embozado, llegaron al punto en que le llamó mono. Vinicius, que había sido amonestado en la trifulca, no aguantó más. Se fue hacia el árbitro y denunció los insultos racistas. Letexier, que no había oído nada porque el cobarde de Prestianni se había tapado la boca, pidió ayuda del VAR pero nadie pudo auxiliarle para expulsar a este impresentable.

El partido se paró durante diez minutos y se reanudó al final después de una charla entre el colegiado y los capitanes, incluido el impresentable de Otamendi. El Real Madrid, a mi juicio, debió retirarse pero decidió seguir por el show must go on. Da Luz, como es normal, la tomó a pitada limpia contra Vinicius y Mbappé, el primero y el que más había defendido a su compañero. Ambos aguantaron el chaparrón a pesar de que lo que habían vivido minutos antes era sencillamente intolerable.

El partido, visto lo visto, ya era lo de menos. Mourinho hizo dos cambios, tres… pero mantuvo al impresentable Prestianni en el campo. Le cambió a la cuarta y en el 80. El Real Madrid perdonó varias ocasiones de sentenciar, pero Mbappé ya sólo estaba de cuerpo presente. El Benfica se había ido cayendo hasta el punto de que Mou vio dos amarillas consecutivas por protestar una falta de Vinicius en la que pidió amarilla. Así que Mourinho no podrá sentarse en el banquillo del Bernabéu en la vuelta.

Letexier tuvo que prolongar el duelo 12 minutos por los insultos racistas de Prestianni. El Real Madrid trató de hacer de tripas corazón y aguantó como pudo los últimos minutos. Al Benfica tampoco le daba para apretar y sus aficionados empezaron a comportarse como animales lanzando objetos en cada córner. Ni Mbappé ni Vinicius podían sacarlos en el bochorno de los minutos finales. Al final ganó el Real Madrid y encarrila la eliminatoria pero, como les decía al principio, eso es lo de menos.

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