Bochorno. Vergüenza. Asco. Así se puede definir lo que Gianluca Prestianni, jugador del Benfica, hizo a Vinicius después de que el brasileño hiciese el primer gol del Real Madrid en la ida del playoff de la Champions. Cuando el balón se iba a poner en juego, el argentino se tapó la boca con la camiseta y, tal y como le dijo el madridista al árbitro, le llamó «mono». En ese momento, se activó el protocolo contra el racismo y el partido estuvo parado durante 10 minutos.
Vinicius hizo una obra de arte para adelantar al Real Madrid con un disparo que se coló por la escuadra de Trubin. En la celebración, el brasileño se fue al banderín y se puso a bailar, mientras llegaban sus compañeros para hacer una piña. En ese momento, los hombres de Arbeloa empezaron a recibir una lluvia de objetos, para incomprensión de los futbolistas, que miraban a la grada y los retiraban del terreno de juego.
Al mismo tiempo, François Letexier, árbitro del encuentro, amonestaba a Vinicius al entender que, en vez de calmar los ánimos, continuaba encendiendo a la afición rival con diferentes gestos, como señalarse su nombre.
Se detiene el Benfica – Real Madrid por protocolo de racismo.
Vinicius le ha trasladado al árbitro ataques verbales por parte de Prestianni.#UCL #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/JNSzTXxcrn
— Movistar Plus+ Deportes (@MPlusDeportes) February 17, 2026
Hasta aquí, todo mal, pero iba a empeorar. Y es que, cuando ambos equipos estaban en sus respectivos campos para volver a jugar, llegó el bochorno, el racismo. Prestianni, en un acto de cobardía, se tapó la boca e insultó a Vinicius, que inmediatamente salió corriendo para advertir al árbitro. «¡Mono!», se leía en los labios del madridista, lo que llevó al francés a activar el protocolo contra el racismo y a detener el encuentro.
Arbeloa saltaba del banquillo retirando a sus jugadores del terreno de juego, mientras que Vinicius, tras hablar con Mourinho, sus compañeros y su entrenador, se sentó en el banquillo. La tensión en el terreno de juego fue máxima, especialmente entre Otamendi y Mbappé. Mourinho y Arbeloa conversaron mucho durante este triste episodio y, tras calmarse levemente los ánimos, llegó el momento de preguntarle al afectado si quería jugar.
Mbappé fue a buscar a Vinicius al banquillo, que se levantó con poco ánimo de volver al césped. Al mismo tiempo, llegaron más compañeros y Arbeloa, que terminaron de convencerle. También conversó con él Simao, secretario técnico del Benfica y, finalmente, el partido se volvió a jugar.
Cada vez que Vinicius tocó el balón fue pitado en Da Luz, mientras aplaudían al que, presuntamente, había cometido un insulto racista. La vergüenza para la entidad lusa fue máxima y en los próximos días se verán las consecuencias que tendrá para el argentino.