Eli John Ndiaye tocó el cielo el pasado 26 de junio de 2025. Ese día, mientras celebraba su segundo título de Liga con el Real Madrid después de jugar 12 minutos en el tercer partido de la final en Valencia, cumplía 21 años y se anunciaba su fichaje por los Atlanta Hawks. Otra perla de la cantera madridista que cruzaba el charco para iniciar su aventura en la NBA.
Los días alegres no cesaron, de hecho, apenas una semana después Sergio Scariolo le incluía en la convocatoria de España para el Eurobasket. Fue la última noticia feliz para Ndiaye en 2025. El año tornó a gris para el ala-pívot español, que tuvo que abandonar la concentración de la selección por un traumatismo en el hombro izquierdo que se ha convertido en su némesis.
Ndiaye se recuperó, destacó en sus primeras semanas con los Hawks en la G-League (promediaba 8,1 puntos, 6,9 rebotes y 1,3 asistencias en nueve partidos), pero esa lesión en el hombro se le volvió a aparecer y esta vez con mucha más gravedad por un desgarro del labrum que le llevó a quirófano. Así, se despedía de la temporada, aunque no se podía imaginar la decisión que iba a tomar la franquicia de Georgia.
Sin ningún tipo de pudor y en el día de Nochevieja, Atlanta Hawks anunciaba la rescisión de contrato de un Ndiaye que se ha quedado sin equipo después de un 2025 que había catapultado su carrera. Ahora el ala-pívot español, además de una larga fase de recuperación, tiene por delante un futuro incierto. De verse con proyección de ascender al equipo de NBA a vagar sin rumbo en Estados Unidos y lejos de casa.
Ndiaye, recuperación larga y futuro incierto
Cariño no le va a faltar, eso sí. Por supuesto, Ndiaye contará con el respaldo de la Federación Española de Baloncesto y del seleccionador nacional, Chus Mateo, que viajará a Norteamérica a finales de este mes de enero. Él le dio la oportunidad de debutar en la élite y no cabe duda de que entre su agenda estará visitar al que fue y es su jugador.
El canterano madridista pasa por la situación más complicada posible en el deporte, que una vez más vuelve a ser injusto en el caso de Ndiaye. La vinculación bidireccional con los Hawks le permitía alternar la NBA con los College Park Skyhawks, aunque no llegó a debutar con la franquicia de Atlanta en la liga mayor.
Las primeras 48 horas son decisivas para él, aunque parece difícil que otra franquicia busque hacerse con los servicios de un jugador, en su caso, lesionado. De no ocurrir, Ndiaye sabe que su nivel le permitiría encontrar acomodo de nuevo en Europa y volver a empezar la próxima temporada. El español jugó 36 partidos de Liga Endesa en su último curso con el Real Madrid, por lo que sería un perfil más que fresco y experimentado para cualquier equipo ACB.