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Tour de Francia: Etapa 21

Van der Poel firma un homenaje al ciclismo en los Campos Eliseos

Victoria apoteósica del holandés frente a Pogacar y todo el pelotón en persecución

Así ha terminado la clasificación general del Tour de 2026

  • Francisco Rabadán
  • Redactor jefe de deportes. He tenido la oportunidad de cubrir dos Juegos Olímpicos, varios Mundiales de distintas disciplinas y algún que otro All-Star de la NBA con los Gasol. De Córdoba y sin acento.

Mathieu van der Poel inscribió por primera vez su nombre en los Campos Eliseos de París y lo hizo por la puerta grande. Los adjetivos se agotan con el holandés en una llegada que tuvo absolutamente de todo y en donde reventó a Tadej Pogacar en un uno contra uno impresionante para finalmente imponerse por milímetros a los hambrientos sprinters del pelotón.

El líder del Alpecin puso su estrella en el Salón de la Fama del Tour de Francia con un triunfo que no se veía así desde Alexandre Vinokourov en 2005 cuando el kazajo también se impuso al pelotón en los últimos metros. Si el año pasado su archienemigo Wout van Aert daba una lección a Pogacar en Montmartre, este año Van der Poel le superó en cuanto a dificultad porque ganó al esloveno y a un pelotón que se afanó en neutralizarles.

En los tres pasos por la catedral del Sacre-Cœur, Pogacar y Van der Poel estuvieron haciendo ataques y demostrando que estaban mucho más fuertes que el pelotón. El principal problema, sin embargo, residía en un aumento de la distancia a meta desde la cumbre de la subida de apenas un kilómetro. Si el año pasado eran seis kilómetros de distancia, este año los 10,5 otorgaban una vida extra a un pelotón que se dejó la piel por pillarles con el equipo Decathlon en bloque.

Finalmente, Van der Poel y Pogacar parecían destinados a ser devorados por la masa a 350 metros. Sin embargo, el esloveno tiró la toalla y el holandés sacó fuerzas de flaqueza para en un alarde de watios absoluto ganar en París como las grandes estrellas del ciclismo. El valor del triunfo, esa conquista, da lustre a la temporada de un Van der Poel que había perdido su corona en Flandes y Roubaix en este 2026.

La organización, además de hacerse mirar el tema del incremento de kilómetros desde la cima de Montmartre, también debería no parar los tiempos de la general antes de tiempo en la última jornada, como se vio en el caso de un Isaac del Toro que se dejó una minutada y que privó, ironías de la vida, al ídolo local Paul Seixas del maillot blanco y el tercer puesto del podio. La noticia, sin embargo, sigue siendo un Van der Poel que hoy duerme como rey de París.