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Supercopa de Baloncesto: Real Madrid 89 - FC Barcelona 79

«Y como Tomic, Mirotic en el Barça te pudrirás»

  • Francisco Rabadán
  • Redactor jefe de deportes. He tenido la oportunidad de cubrir dos Juegos Olímpicos, varios Mundiales de distintas disciplinas y algún que otro All-Star de la NBA con los Gasol. De Córdoba y sin acento.

Nikola Mirotic se enfrentó por primera vez al Real Madrid con la camiseta del Barça en una noche negra para el hispano-montenegrino. El fichaje que ha revolucionado el baloncesto europeo no tuvo precisamente su mejor actuación en el pabellón que un día le veneró como a uno de sus hijos.

Los cánticos se sucedieron al igual que palabras de escaso gusto. Entre los vocablos más empleados podemos encontrar «rata», «calvo», «esquirol» o «pesetero». En el apartado musical muchos de los cánticos son irreproducibles al acordarse de la familia del jugador, aunque hubo uno que evoca lo que vivió en su momento otro jugador que cambió Madrid por Barcelona. «Y como Tomic, Mirotic en el Barça te pudrirás», le espetaron.

Eso sí, el ala-pívot parecía ajeno a los pitos e insultos. Su entrada al campo fue grotesca en cuanto al volumen de los decibelios, al tiempo que los aficionados aplaudían a los culés que se habían proclamados campeones del mundo el pasado fin de semana en China. Si Niko hubiese mostrado un mínimo compromiso quizá habría encontrado cierta indulgencia en un pabellón que le pitó más coordinado que un equipo de natación sincronizada.

Mirotic, pese a todo, quería la bola y lo demostró anotando los tres primeros puntos del partido. Pero eso fue un espejismo. El Madrid no tardó en detectar que para hacer pupa al ex canterano tenían que buscarle en defensa y eso fue lo que hizo Pablo Laso sacando al rápido y ágil Gabriel Deck. El argentino se las hizo pasar canutas al culé metiéndole una puerta atrás detrás de otra y como consecuencia cargándole de faltas en el segundo periodo llegando a las tres.

Pesic fue indulgente con su jugador. El chaparrón caía para todos los culés al descanso marchándose 15 puntos abajo. Mirotic, con apenas seis en su casillero, tenía parte de culpa de ello, pero ni mucho menos iba a ser el objeto de furia de su técnico como otras veces en el pasado fue Thomas Heurtel.

En el tercer cuarto, tras haber salido de suplente por la carga de faltas, el ala-pívot vivió sus mejores momentos visitando la línea de personal y consiguiendo recortar la desventaja hasta los seis puntos. El Madrid, sin embargo, no se asustó en ningún momento. Devolvió la renta a la decena de puntos y pudo disfrutar de un plácido final ante un Barça al que todavía le falta mucha cocción. Mirotic tendrá que esperar para poder justificar su fichaje. Ya sabe que en el Palacio ni olvidan ni perdonan lo que hizo.