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Víctor Küppers, experto en psicología positiva (56 años), sobre cómo se un buen líder: «El compromiso es algo que se gana, no que se impone»

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Cuando se trata de liderazgo, lo que se suele buscar es autoridad, es que las cosas se hagan como se ordena, pero realmente si una persona da lo mejor de sí o no depende siempre de cómo se siente tratada, y de si su trabajo le importa a alguien más. En este caso, el conferenciante Víctor Küppers lo resume con una frase directa: «El compromiso es algo que se gana, no que se impone».

Küppers, experto en psicología positiva de 56 años, defiende que el liderazgo auténtico no se basa en la jerarquía, sino en la calidad humana y la capacidad de inspirar a los demás. Para él, un buen líder no exige obediencia, sino que despierta el entusiasmo y el compromiso voluntario de su equipo.

Por qué el compromiso se gana y no se impone según Küppers

Las personas solo dan lo mejor de sí mismas cuando quieren hacerlo, no cuando se les obliga. La imposición genera obediencia por miedo o por necesidad, mientras que el compromiso voluntario genera lealtad, proactividad y un rendimiento mucho más alto.

Un empleado impuesto cumple estrictamente con el mínimo requerido para no perder su puesto, mientras que uno comprometido aporta ideas y busca soluciones porque siente que su trabajo tiene un propósito.

Las personas no renuncian a las empresas, renuncian a los malos jefes, y cuando un líder se gana el respeto de su equipo, crea un entorno donde la gente quiere quedarse, lo que reduce la rotación de personal.

El liderazgo basado en la imposición exige además una supervisión constante que asfixia la productividad, mientras que ganarse el compromiso permite delegar con la certeza de que el equipo responderá con responsabilidad, y transforma la presión y el autoritarismo en un ambiente de colaboración y seguridad psicológica.

Las acciones diarias que puede hacer un líder para ganarse ese compromiso

Saludar con energía y empatía marca el tono de toda la jornada, porque el estado de ánimo de un líder se contagia de inmediato a su equipo. Agradecer de forma específica, no solo ante los grandes logros, y escuchar sin interrupciones cuando alguien plantea una duda, dejando de lado el teléfono, son gestos pequeños que generan un impacto directo en la motivación diaria.

Preguntar «¿cómo te puedo ayudar?» cambia la postura de control por una de servicio, mientras que elogiar en público y corregir en privado refuerza la confianza sin humillar a nadie. Cumplir las promesas, por pequeñas que sean, sostiene la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, la base de cualquier credibilidad como líder.

Admitir los propios errores humaniza al líder y crea un entorno donde el equipo no teme innovar ni equivocarse, y eliminar el micromanagement, dando autonomía en las tareas diarias, demuestra que se confía en las capacidades de cada persona.

Quién es Víctor Küppers y por qué es un referente en liderazgo

Víctor Küppers nació el 23 de mayo de 1970 en Eindhoven, Países Bajos, aunque ha desarrollado toda su carrera profesional en España, donde reside actualmente en Cataluña. Es conferenciante, formador y profesor de Dirección Comercial en la Universidad de Barcelona y la Universidad Internacional de Cataluña, especializado en la divulgación de la psicología positiva y la gestión del entusiasmo.

Es autor de libros como El efecto actitud, Vivir la vida con sentido, Vender como cracks y Vivir y trabajar con entusiasmo. Su concepto más popular es la llamada fórmula del valor, según la cual el valor de una persona equivale a la suma de sus conocimientos y sus habilidades, multiplicada por su actitud.

Küppers insiste en que nadie recuerda a alguien por sus títulos o destrezas, sino por su forma de ser y su calidad humana, la misma idea que sostiene su visión del liderazgo.