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Los veterinarios coinciden: usar las manos como juguete con los gatos fomenta conductas agresivas difíciles de corregir

  • Javier Martínez
  • Javier Martínez Moris (Alcalá de Henares, 2005) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria. Ha trabajado en Libertad Digital y actualmente en OkDiario. Le apasiona la redacción de noticias de actualidad y deportes, dos de sus grandes intereses dentro del periodismo. Su objetivo es seguir aprendiendo y desarrollar su carrera profesional en el ámbito de la información.

Los gatos necesitan jugar para desarrollar sus habilidades y su instinto cazador. Para ello, muchos dueños deciden utilizar sus manos  o sus pies para jugar con ellos desde que son muy pequeños. Esta conducta puede enseñar al animal que morder y arañar a las personas forma parte del juego. Este hábito no supone ningún problema cuando son pequeños, pero sí a medida que van creciendo.

Los juguetes favorecen el desarrollo del instinto cazador

Los especialistas recomiendan recurrir a juguetes específicos para evitar que los gatos asocien las manos humanas como presas para atacar. Los juguetes con cuerdas, plumas o pelotas que les permitan clavar las uñas desarrollan y estimulan al animal, evitando posibles daños a sus dueños.

Estas alternativas ayudan a canalizar su energía y favorecen la mejora de la actividad física de los gatos. Además, establecer estas pautas de juego desde los primeros meses permite que los felinos aprendan qué comportamientos son aceptables y cuáles deben evitar. En este proceso, la constancia de los dueños es fundamental. Si una persona permite los mordiscos y arañazos cuando son pequeños y después los rechaza, el animal puede tener dificultades para comprender los límites.

Cómo evitar que los mordiscos se conviertan en un hábito

Si el gato ya ha adquirido esta conducta, conviene dejar de utilizar las manos como estímulo y redirigir su atención hacia un juguete. Mantener unas normas coherentes y evitar los castigos físicos ayuda a prevenir situaciones de estrés y posibles reacciones defensivas.

Aunque para los gatos pueda resultar extraño cambiar sus dinámicas de juego, esta medida puede modificar progresivamente su conducta. De esta manera, dejarán de asociar el cuerpo humano a sus juegos y comenzarán a asociarlo con el cariño y la tranquilidad.