El truco de los expertos en limpieza para limpiar las bandejas de horno sin tener que frotar y que parezcan nuevas
Los especialistas ofrecen tres sencillos trucos sin necesidad de usar sprays ni compuestos abrasivos
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Las bandejas del horno son unos elementos a los que no se les suele prestar atención en términos de limpieza. Ya sea por pereza o falta de tiempo, esta tarea suele posponerse o no se lleva a cabo. Sin embargo, con el paso del tiempo, el calor intenso y los aceites transforman el metal limpio en un amasijo de suciedad marrón y con motas.
Aunque se piense que esas manchas oscuras y quemadas no tienen solución y son permanentes, la realidad es que no hace falta recurrir a sprays agresivos u otro tipo de productos químicos para dejar estas herramientas como nuevas.
El lavavajillas no sirve para eliminar la grasa polimerizada
La capa dura y marrón que aparece en las bandejas para hornear no es solo aceite seco, sino grasa polimerizada. Cuando el aceite se expone varias veces al elevado calor, sus propiedades químicas se rompen y se cruzan, formando un barniz resistente, semejante al plástico, que se queda pegado a la superficie.
El lavavajillas líquido común está formulado para eliminar grasas líquidas y recientes de la base, pero no hace efecto en las barreras endurecidas que llevan ahí un tiempo. Los estropajos metálicos, por su parte, eliminan manchas pequeñas, pero también generan arañazos que favorecen la rápida adhesión a medio plazo.
Cómo limpiar las bandejas del horno
El truco para llevar a cabo una correcta limpieza de las bandejas recae en utilizar suaves abrasivos mezclados con una reacción química para descomponer la grasa que se ha quedado pegada sin destruir el metal. Existen tres métodos sencillos que acaban eficazmente con años de grasa acumulada.
Bicarbonato de sodio y vinagre, para residuos grasos
Si el objetivo es evitar la lejía con oxígeno para eliminar la suciedad incrustada, esta solución de bicarbonato de sodio con vinagre blanco destilado es una de las mejores opciones.
Su preparación es la siguiente: mezclar bicarbonato de sodio con agua hasta conseguir una mezcla espesa y aplicarla directamente sobre la bandeja de horno.
Se deja reposar al menos 20 minutos para que el pH disuelva la grasa y suavice la capa pegajosa. Acto seguido, se frota la base con una esponja, dejando que la textura del bicarbonato de sodio actúe frente a las partículas.
Por último, se rocía vinagre blanco en caso de que hayan quedado restos. Las burbujas facilitan que se desprenda la pasta de la bandeja o sartén, posibilitando su enjuague sin problemas con agua caliente.
Bicarbonato de sodio y jabón para platos, para una limpieza en profundidad
En bandejas de horno antiadherentes o en situaciones de escasa grasa, donde frotar con fuerza suele dañar el material, lo aconsejable es usar una mezcla más suave de bicarbonato de sodio y jabón líquido para platos.
Este método tampoco conlleva dificultad. Se esparce el bicarbonato sobre las zonas a tratar, rociando por encima una cantidad pequeña de jabón concentrado y mezclándolos directamente en la bandeja o sartén con un chorrito de agua caliente para formar un engrudo suave.
Como en el anterior método, se deja actuar durante 20 minutos antes de frotar con una esponja inofensiva. Para terminar, se enjuaga bien y se seca con una toalla o paño fino para mantener el revestimiento antiadherente.
Peróxido de hidrógeno, para las bandejas para hornear
La última práctica para acabar con la acumulación persistente de suciedad en acero inoxidable sin recubrimiento o en láminas de aluminio es la aleación entre peróxido de hidrógeno y bicarbonato de sodio, que genera una fuerte pasta oxidante.
El procedimiento consiste en mezclar tres cucharadas de peróxido de hidrógeno con media taza de bicarbonato de sodio hasta que tenga una solidez similar a la de una pasta de dientes.
Posteriormente, se extiende la solución de forma homogénea sobre los restos de grasa quemada y se deja reposar, sin remover, no más de 20 minutos, permitiendo que las burbujas de oxígeno ablanden el aceite, mientras que se vigila de cerca que el aluminio pierda su color.
Finalmente, se debe usar una esponja abrasiva anti-rayaduras, retirar con cautela los residuos reblandecidos, frotando de lado a lado, enjuagar con agua caliente y dejar que se seque.
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