El ‘botín’ de Letizia en Finlandia: rescata las joyas más históricas de la Corona para una noche de gala
La Reina Letizia ha deslumbrado en la cena de gala de su visita de Estado a Finlandia
Letizia ha lucido varias de las joyas más históricas de la Corona
También ha llevado los icónicos pendientes de chatones y las pulseras gemelas de diamantes

La Reina Letizia ha vuelto a demostrar que una visita de Estado también puede convertirse en una auténtica exhibición de joyería histórica. La cena de gala ofrecida por el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, y su esposa, Suzanne Innes-Stubb, a los Reyes de España ha dejado una de esas imágenes que pasarán a formar parte del álbum de la monarquía española. En una noche especialmente solemne, celebrada en el Palacio Presidencial de Helsinki, doña Letizia ha desempolvado varias de las piezas más importantes del joyero real y ha convertido sus joyas en uno de los grandes protagonistas de la velada.
La cita llegaba después de una jornada marcada por la intensa agenda de Felipe VI y Letizia durante su visita de Estado a Finlandia. Tras la recepción oficial en el Palacio Presidencial y los distintos compromisos institucionales, los Reyes regresaban al mismo escenario para asistir a una cena de gala que reunía a más de un centenar de invitados. El encuentro se celebraba en el histórico Salón de Estado, un espacio reservado para algunos de los grandes acontecimientos oficiales del país y que, desde principios del siglo XX, acoge banquetes, recepciones y actos vinculados a la Presidencia finlandesa. Para la ocasión, la Reina ha apostado por recuperar algunas de las joyas con mayor carga histórica de la Corona. La pieza que más ha llamado la atención ha sido el broche de la flor de diamantes que perteneció a la reina Sofía y que doña Letizia ya ha lucido en otras ocasiones especialmente señaladas. La joya, prendida en el hombro, ha servido como broche de oro a un estilismo en el que las alhajas han tenido un papel especialmente destacado.

No ha sido, sin embargo, la única pieza histórica. Letizia ha completado su look con los conocidos pendientes de chatones, una de las joyas más reconocibles del denominado joyero de pasar. Se trata de piezas que forman parte del conjunto de alhajas que la tradición de la Casa Real ha vinculado a las reinas de España y que han pasado de unas generaciones a otras. La elección de estos pendientes vuelve a poner de manifiesto cómo la Reina recurre cada vez con mayor frecuencia a las joyas históricas en las grandes citas internacionales. A ellos se han sumado las pulseras gemelas de diamantes que pertenecieron a la reina Victoria Eugenia. Dos piezas idénticas que también forman parte del llamado joyero de pasar y que han acompañado a distintas generaciones de mujeres de la Familia Real. Su presencia en Helsinki ha elevado todavía más el carácter solemne de un estilismo pensado para una noche de Estado.
Sea como fuere, lo cierto es que la elección no parece casual. Frente a otras apariciones internacionales en las que doña Letizia apuesta por piezas de joyería contemporánea o por accesorios de firmas españolas, en las cenas de gala de mayor rango suele recurrir a las alhajas históricas de la Corona. Son joyas que, además de su valor material, cuentan con un importante componente simbólico: han sido utilizadas por anteriores reinas y conservan una conexión directa con la historia de la monarquía española.

El escenario también estaba a la altura. El Salón de Estado del Palacio Presidencial de Finlandia, culminado en 1907, está inspirado en el Salón de San Jorge del Palacio de Invierno de San Petersburgo y es uno de los espacios más representativos del edificio. Allí, Felipe VI y Letizia han compartido mesa con Alexander Stubb y Suzanne Innes-Stubb en una velada marcada por los discursos oficiales, los brindis y la interpretación de los himnos de ambos países. El presidente finlandés ha tomado la palabra durante la cena antes de brindar por las relaciones entre Finlandia y España. Después ha sido el turno de Felipe VI, que también se ha dirigido a los invitados para poner en valor los vínculos entre ambos países y la cooperación que mantienen en distintos ámbitos. La interpretación del himno español y, posteriormente, del finlandés, Maamme —Nuestra Tierra— ha completado una ceremonia cargada de simbolismo.