Todo el mundo lo tenía en los años 60 y hoy en día es un cuenco raro que vale la pena buscar en las tiendas de segunda mano
Una empresa noruega fabricaba este cuenco entre 1962 y 1965
Quienes no han tenido suerte de heredar este cuenco suelen buscarlos en tiendas de segunda mano
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En la década de los 60 se popularizaron unos cuencos de loto de Cathrineholm. Estos cuencos se fabricaban por una empresa noruega y eran caracterizados por tener dibujado un patrón de hoja de loto. En estas piezas tiene una parte superior ancha y una base estrecha, que recuerda a un pétalo de flor. En tiendas de segunda mano se ha convertido en un producto valioso y bastante demandado. Se considera producto vintage, es decir, que se ha vuelto a poner de moda por el encanto y la nostalgia de un producto perteneciente al pasado.
Cathrineholm
El nombre de Cathrineholm proviene de una empresa noruega que se encargaba de fabricar en la década de 1960 cuencos. Estos cuencos destacan por sus colores vivos y líneas depuradas. La empresa estuvo fabricando productos de esmalte desde 1907 hasta 1972. El icónico diseño de la flor de loto se produjo únicamente entre 1962 y 1965 y fue la encargada de dar éxito a la empresa escandinava.
El periodo de producción limitado, sumado a más de medio siglo desde que finalizó, ha hecho que su precio se eleve en casas de segunda mano. El considerado cuenco vintage ronda en plataformas como Etsy o eBay las cantidades de 60 hasta los 220 euros.
¿Cómo los podemos identificar?
Para poder identificar auténticos cuencos Cathrineholm en tiendas de segunda mano, es el patrón de la hoja de loto, que en estas piezas tiene una parte superior ancha y una base estrecha. House Digest dictamina que la ausencia de un logotipo en la base del cuenco no tiene por qué significar que sea falso, ya que algunas no lo tenían.
La revista apunta a que las combinaciones de colores de los cuencos consistían principalmente en un color intenso que se combina con blanco, dejando a un lado las hojas de loto. También cuenta que Cathrineholm elaboraba piezas esmaltadas en combinaciones de azul claro con turquesa o verde lima con amarillo. El tamaño de los cuencos se producía en 6 tamaños diferentes, desde los 8 hasta los 28 centímetros.
Si por casualidad tienes la suerte de encontrar un auténtico cuenco de loto, los expertos recomiendan limpiarlo con cuidado y usarlo con delicadeza para evitar rayar la superficie.
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