Te traemos las mejores frases de José Luis Cuerda
Este 4 de febrero no dejó el cineasta José Luis Cuerda. En su haber ha dirigido películas clave en la historia del cine español.
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La lección sobre la importancia del cariño que esconde este proverbio: “El niño que no sea abrazado por su tribu, quemará la aldea para sentir su calor”
Este 4 de febrero no dejó el cineasta José Luis Cuerda. En su haber ha dirigido películas clave en la historia del cine español.
Desde el Bosque Animado, a La lengua de las mariposas, pasando por Amanece que no es poco o Todo es silencio. Desde aquí le hacemos un homenaje a través de las mejores frases de José Luis Cuerda.
Donde esté un buen guiso que se pierda un pez a la plancha.
Yo podía haber sido una leyenda, o una epopeya si nos juntamos varios. Amanece, que no es poco.
Lo de dar guantazos es un esquema muy sintético que conviene utilizar poco, y utilizarlo bien. Casi en plan poético, diría yo. ¡Zas-zas! Como algo prodigioso. ¿Tú me entiendes?
Pues yo creo que me voy a sacar la chorra.
Todos somos contingentes. Amanece que no es poco.
¡Buenas noches! -¡Que quería yo hablarle de Dostoievski! -Ah, pues muy bien, encantada. Ahora mismo bajo.
Os acordáis de lo que estábamos haciendo el 24 de agosto de 1947? Pues, hala, haced lo mismo, haced flashback. Amanece, que no es poco, en frases de José Luis Cuerda.
¡Se me está muriendo divinamente, te lo juro! De los años que llevo de médico nunca había visto a nadie morirse tan bien como se está muriendo tu padre. Qué irse, qué apagarse, con qué parsimonia. Estoy disfrutando que no te lo puedes ni imaginar. Amanece que no es poco
Trae algo de Góngora, que tengo yo cuerpo de Góngora…. Amanece, que no es poco.
¡Alcalde, todos somos contingentes pero tú eres necesario!
Se me está muriendo divinamente… De los años que llevo de médico nunca había visto a nadie morirse tan bien como se está muriendo… Qué irse, qué apagarse, con qué parsimonia. Estoy disfrutando que no te lo puedes ni imaginar.
Yo podía haber sido una leyenda. O una epopeya, si nos juntamos varios.
Y ahora me dicen que ha escrito usted «Luz de agosto», la novela de Faulkner, ¡de William Faulkner! […] ¿Es que no sabe que en este pueblo es verdadera devoción lo que hay por Faulkner?
Estábamos enamorados como críos, y ahora nos hemos hecho adultos. Será todo menos hermoso, pero más completo. La educación de las hadas.
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