Curiosidades
Refranero español

Qué significa el proverbio de Don Quijote: «Por la calle del ya voy se va a la casa del nunca»

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Uno de los aspectos más especiales de la literatura de Cervantes y de El Quijote es que guarda consejos que todavía podemos aplicar en nuestra vida. El proverbio «Por la calle del ya voy se va a la casa del nunca» es un ejemplo claro de ello.

Hay llamadas que aplazamos hasta que se hace demasiado tarde y proyectos para los que siempre falta una semana tranquila. Decimos que vamos a ponernos con ellos, incluso lo creemos, pero el momento de empezar se aleja cada vez que encontramos otra cosa que hacer.

Como ves, el consejo lo podemos seguir aplicando, ya que, por desgracia, cada vez es más frecuente aplazar algo una y otra vez hasta renunciar a ello sin darnos cuenta.

Qué significa el proverbio «Por la calle del ya voy se va a la casa del nunca»

La gracia del dicho está en convertir una excusa en un itinerario. Parece que vamos a hacer algo de inmediato, que estamos a punto de levantarnos o de empezar un trabajo. Sin embargo, cuando este gesto se repite sin que nada cambie, acabamos no haciendo nada.

Pensemos en alguien que lleva meses prometiendo visitar a un amigo. Primero espera a terminar una semana complicada; después, a que pase el verano; más adelante, a encontrar un fin de semana libre. Ninguno de esos aplazamientos parece definitivo. Al final no hay ni visita ni intención real de hacerla.

Y es que la fuerza del proverbio está en la distancia que separa la intención de los hechos. Lo primero sin una actitud correcta sirve de poco. Querer hacer algo no basta para que ocurra, especialmente cuando dejamos que el calendario se llene antes de reservarle un hueco.

De hecho, «Por la calle del ya voy se va a la casa del nunca» también sirve para entender por qué algunas promesas no tienen credibilidad. En este caso, el significado es parecido al del cuento de Pedro y el lobo.

Cómo aplicar el consejo quijotesco en tu vida diaria

La literatura de Cervantes está repleta de buenos proverbios y pueden servir para revisar una tarea concreta que llevamos demasiado tiempo aplazando. Pregúntate qué te falta para empezarla y ponte manos a la obra.

Si queremos actualizar el currículum, podemos abrir el documento y añadir el último trabajo. Si debemos organizar unos papeles, reunirlos en una carpeta ya permite saber qué tenemos y qué falta. Un primer paso definido resulta más manejable que una obligación formulada de manera vaga.

Atrévete a poner una fecha concreta a tus compromisos y oblígate a cumplirlos. Los «ya nos tomaremos un café» siempre acaban en nada: sé activo.

Eso no significa atenderlo todo inmediatamente, porque hay decisiones que necesitan información, descanso o dinero. En esos casos, conviene identificar qué estamos esperando.

Qué podemos cambiar en nuestra vida para dejar de procrastinar

A veces posponemos una tarea porque es aburrida. Otras, porque no sabemos cómo abordarla o porque tememos hacerlo mal. Desde fuera, todas esas situaciones pueden parecer pereza, pero conviene distinguirlas antes de buscar una solución.

Por ejemplo, si pospones escribir un correo incómodo por no generar una situación tensa el problema no es de pereza. Aun así, hay soluciones como preparar un borrador. O quien retrasa un trámite porque desconoce los requisitos; una buena forma de empezar es informándose.

Lo fundamental es descubrir qué estamos evitando, en lugar de repetir una promesa que no modifica nada.