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PSICOLOGÍA

Los psicólogos lo confirman: llorar después de recibir una buena noticia no es solo sinónimo de alegría, sino un mecanismo de equilibrio emocional

  • Carla Abadía
  • Carla Abadía Betrán (Huesca, 2003) periodista especializada en SEO. Actualmente, continúa ampliando sus conocimientos en marketing y tiene experiencia en medios de referencia como La Razón, además de participar en diversos proyectos en redes sociales.

Llorar tras recibir una buena noticia puede parecer una reacción contradictoria, para la psicología, este comportamiento no tiene tanto que ver con una simple expresión de felicidad. Especialistas sostienen que las lágrimas que aparecen en momentos de alegría intensa forman parte de un mecanismo natural con el que el cerebro intenta regular emociones especialmente intensas.

Conseguir un ascenso laboral, aprobar una oposición, finalizar con éxito unos estudios o reencontrarse con un ser querido después de mucho tiempo son situaciones capaces de provocar una respuesta emocional tan intensa que algunas personas no pueden evitar romper a llorar. Aunque a menudo se interpreta como un signo de sensibilidad, la explicación psicológica es más difícil de lo que se ve a simple vista.

Recuperar el equilibrio emocional

Los psicólogos hablan de que las emociones muy intensas, independientemente de que sean positivas o negativas, activan diferentes respuestas fisiológicas en el organismo. El llanto actuaría como una vía para reducir esa elevada activación y devolver al cuerpo a un estado de equilibrio.

Las lágrimas no reflejan solamente alegría, sino que ayudan al cerebro a regular el impacto emocional del momento. Por eso, es relativamente frecuente que una persona pase de la euforia a los lloros en cuestión de segundos cuando recibe una noticia importante.

Estrés y emociones acumuladas

La psicología también estudia que este tipo de reacción puede estar relacionada con la acumulación previa de tensión emocional. Tras un periodo de incertidumbre, esfuerzo o preocupación, una noticia positiva supone una liberación tan intensa que el organismo responde mediante las lágrimas.

Este momento no significa que seas más débil emocionalmente hablando. De hecho, se considera que puede ser una forma saludable de procesar emociones que llevaban tiempo contenidas y facilitar una recuperación más rápida del equilibrio psicológico.

Un comportamiento que favorece las relaciones sociales

Además de regular emociones, el llanto es importante a la vista de la sociedad. Mostrar emociones de forma espontánea puede favorecer la empatía, fortalecer los vínculos con otras personas y facilitar el apoyo emocional en momentos que necesitas de otras personas.
No resulta extraño que muchas personas lloren durante un reencuentro familiar, el nacimiento de un hijo, una boda o cualquier acontecimiento que tenga un valor afectivo.

El efecto favorece al descanso

Una vez disminuye la intensidad emocional, el organismo y el cuerpo entran en un estado de mayor relajación. Esta reducción del estrés facilita que la mente desconecte con mayor intensidad, lo que hace llegar a un descanso nocturno de mejor calidad.

Llorar de felicidad no debe interpretarse como una reacción exagerada o contradictoria, siendo que tienen más cosas buenas que malas.