La psicología dice que las personas que se olvidan de todo no son despistadas, en realidad tienen un «cerebro altamente eficiente»
Según apuntan varias investigaciones recientes, el papel que tiene la memoria no es almacenar todo como si fuera un disco duro de un ordenador, sino ayudar a las personas a tomar mejores decisiones
El significado del proverbio chino "si quieres ser feliz durante una semana, cásate; si quieres ser feliz un mes, mata a un cerdo; si quieres ser feliz toda la vida planta un jardín"
Los carpinteros están cansados de repetirlo: esta espuma pulverizada en las rejillas inferiores de la fachada está provocando que el suelo superior se desplace
La reflexión de Joan Manuel Serrat, cantante (82 años), sobre la crianza: "Los hijos aprenden poco de las palabras; sólo sirven tus actos y la coherencia de estos con las palabras"
Olvidar dónde hemos dejado las llaves, entrar en una habitación y no recordar qué íbamos a hacer o tener dificultades para retener pequeños detalles no siempre significa ser una persona despistada. Según la psicología, olvidar determinadas cosas puede estar relacionado con la forma en la que el cerebro prioriza la información y, en algunos casos, con una memoria que filtra aquello que considera menos relevante.
Según apuntan varias investigaciones recientes, el papel que tiene la memoria no es almacenar todo como si fuera un disco duro de un ordenador, sino ayudar a las personas a tomar mejores decisiones. Por tanto, una característica clave del pensamiento es retener la información esencial y descartar lo irrelevante. De hecho, los expertos señalan que las personas con un cerebro eficiente tienen dos patrones comunes.
El primero es que, por lo general, recuerdan el significado esencial de las cosas, pero no las palabras originales ni los números exactos de otra persona. Esto se conoce como la «teoría de la huella difusa», la cual consiste en que el cerebro absorbe la información, almacena tanto los detalles verbales como el significado, pero los detalles tienden a desvanecerse.
Delegar la gestión de la información
El segundo hábito tiene que ver con la delegación de la gestión de la información compleja en herramientas externas, ya sea cuando se anota algo en las notas, en un calendario o en forma de recordatorios. Esto se conoce como «descarga cognitiva», que consiste en reducir la carga de memoria del cerebro mediante dispositivos externos.
Esto permite a las personas concentrar su atención en tareas complejas que requieren procesar datos de manera simultánea. Aun así, los expertos avisan que si el olvido ha aparecido recientemente, muestra signos de deterioro continuo o ha afectado seriamente su vida diaria y su trabajo, no es un rasgo de personalidad y se debe buscar una evaluación y un diagnóstico médico lo antes posible.
Lo último en Curiosidades
-
El significado del proverbio chino «si quieres ser feliz durante una semana, cásate; si quieres ser feliz un mes, mata a un cerdo; si quieres ser feliz toda la vida planta un jardín»
-
Los expertos en limpieza coinciden: sólo necesitas una pelota de tenis para eliminar «manchas en paredes y rayadas en los muebles»
-
Marco Aurelio (emperador romano): «Tienes poder sobre tu mente, no sobre los acontecimientos. Date cuenta de esto y encontrarás la fuerza»
-
Arthur Brooks, experto en psicología positiva: «El malestar mental no desaparece eliminando el dolor, sino cambiando nuestra relación con él»
-
Qué quiere decir el proverbio africano: «La lluvia moja las manchas de un leopardo, pero no se las quita»
Últimas noticias
-
Marruecos: ¡paga lo que destrozas!
-
Un ministro marroquí reclama de nuevo Ceuta y Melilla: «No retrocederemos ni un sólo palmo»
-
El Rey Juan Carlos planteó a EEUU en 1979 la posibilidad de entregar Melilla a Marruecos
-
El significado del proverbio chino «si quieres ser feliz durante una semana, cásate; si quieres ser feliz un mes, mata a un cerdo; si quieres ser feliz toda la vida planta un jardín»
-
Los ceutíes se echan a la calle para exigir la salida de la ONG del edificio cedido por el Gobierno y destapado por OKDIARIO: «¡Fuera, sinvergüenzas!»