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La planta americana resistente al calor y la sequía que debes poner en tu jardín si quieres que rebose de flores en verano

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Elegir plantas para un jardín expuesto al sol y con riego limitado puede ser un dolor de cabeza para quienes desconocen del tema. Y es que, claro, muchas especies decorativas se marchitan en cuanto llegan las primeras olas de calor, y mantenerlas vivas exige un riego constante que no todo el mundo puede permitirse en pleno verano.

Ahí es donde entra en juego una planta americana muy extendida en jardines de todo el mundo, aunque en España sigue siendo menos conocida de lo que merece. Su origen en las praderas y zonas áridas de Norteamérica y Sudamérica explica buena parte de su resistencia al calor y a la sequía.

La planta americana ideal para un jardín seco y soleado: la coreopsis

Se trata de la coreopsis, también conocida como ‘tickseed’ en países anglosajones, un género de casi 100 especies anuales y vivaces de la familia de las margaritas (Asteraceae), originario de América del Norte y del Sur. Es la planta americana por excelencia para jardines de sol directo: florece de junio a agosto sin apenas cuidados.

Sus flores, con forma de margarita, aparecen tradicionalmente en tonos amarillos, aunque las variedades modernas también las ofrecen en rojo, rosa o blanco. Las plantas suelen alcanzar entre 40 y 80 centímetros de altura, según la especie y la variedad elegida.

Su capacidad para resistir con soltura los periodos de sequía, combinada con una floración prolongada, la convierte en una de las opciones más agradecidas para jardines mediterráneos donde el agua escasea en los meses más calurosos.

Luz, riego y suelo: los cuidados básicos de esta planta americana

Pese a su aspecto delicado, la coreopsis es una de las plantas americanas menos exigentes que existen si se respetan algunas normas básicas:

El único error habitual es regarla en exceso o plantarla en suelos que retienen mucha humedad, algo que favorece la aparición de hongos en la raíz y acaba debilitando la planta mucho más rápido que la propia sequía.

La coreopsis, un verdadero imán de abejas y mariposas en verano

Las flores sencillas (no dobles) de la coreopsis son especialmente atractivas para abejas y mariposas, que encuentran en ellas una fuente de néctar abundante durante buena parte del verano. Las semillas, además, alimentan a jilgueros y otras aves granívoras cuando las flores terminan su ciclo.

Combinada con otras plantas resistentes a la sequía como la salvia, la equinácea o la milenrama, la coreopsis ayuda a crear un rincón de estilo pradera que se mantiene atractivo para los polinizadores durante buena parte del año, con muy poco mantenimiento.

Plagas y problemas frecuentes de la coreopsis

La coreopsis rara vez da problemas graves, pero hay señales que conviene vigilar, sobre todo en veranos muy secos y calurosos. Los pulgones, los trips y la araña roja pueden aparecer cuando el ambiente es especialmente seco, aunque casi nunca comprometen la vida de la planta.

Los caracoles y las babosas sí pueden causar más daño, devorando los brotes tiernos recién plantados; unos cebos antilimacos suelen bastar para controlarlos.

El verdadero riesgo, de nuevo, es el exceso de riego: los hongos de raíz casi siempre aparecen por un sustrato encharcado, no por falta de agua.

A finales de otoño conviene cortar la mata casi a ras de suelo: con esa poda drástica, la coreopsis rebrota con más fuerza al año siguiente y vuelve a llenarse de flores en cuanto llega el buen tiempo.