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¿Es peligroso comer las sandías que tienen grietas en su interior?

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

La sandía es una de las frutas más consumidas en los meses de verano, la cual tiene multitud de beneficios para la salud. Se compone en un 92% de agua, así que es excelente para mantener el cuerpo hidratado. Además, los alimentos ricos en agua favorecen la salud de la piel, la digestión y la circulación sanguínea. También reduce la presión arterial, alivia el dolor muscular, fortalece el sistema inmune  y ayuda en la pérdida de peso. Ahora bien, a la hora de comer sandías, hay quienes tienen la duda de si es peligroso hacerlo cuando la fruta tiene grietas en su interior.

Existe un mito muy extendido que asegura que si las sandías tienen grietas en su interior pueden explotar. Pero, ¿esto es realmente así? Quienes sostienen esta teoría señalan que las grietas surgen porque la fruta había sido previamente rociada de pesticidas cancerígenos, y estos se acumulaban en las mismas.

Este bulo surgió a raíz de unas fotos que llegaron desde China, en las que se observaban unas sandías que habían explotado desde dentro. Pero la explicación real tras estas imágenes que se habían utilizado químicos en las frutas. Luego, hubo quienes contaron que se habían utilizado pesticidas para arremeter contra el uso de estos productos.

Los expertos señalan que las grietas en la sandía surgen como consecuencia del rápido crecimiento de la «carne» de la fruta, que a veces llega incluso a sobrepasar la corteza. Consumirla es completamente seguro y no conlleva ningún tipo de peligro para la salud.

¿Cómo elegir la mejor sandía?

Por otro lado, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha compartido una serie de consejos para elegir la mejor sandía en la frutería o en el supermercado.

Por lo general, las piezas que están arriba del todo suelen estar en mejores condiciones porque sufren menos golpes. Una buena forma de saber si la sandía está buena es tocarla. La falta de firmeza es un claro indicativo de que la fruta está pasada o ha sufrido algún daño.

También es recomendable golpearla suavemente. Si suena hueco, significa que está en su punto. Del mismo modo que ocurre con el melón, la sandía tiene que pesar de manea proporcional a su tamaño. Si pesa más de lo que aparenta a simple vista, es una muy buena señal.

Cuanto más oscura, menos brillo y menos manchas distintas de verde tenga en la corteza, más madura está y, por lo tanto, mejor sabor tiene.