Ni lejía ni bicarbonato: el sencillo truco para lavar el costal de Semana Santa y quede como nuevo

¿Conoces el truco que se ha hecho viral en redes sociales para lavar el costal de Semana Santa y dejarlo como nuevo? Esta prenda es muy delicada, razón por la cual no es aconsejable utilizar lejía ni bicarbonato. Sin lugar a dudas, la mejor opción es llevarlo a la tintorería después de la temporada de cofradías para que lo laven en seco y quede impecable. Pero esto no siempre es posible, así que conviene conocer este método para poder lavarlo en casa.
El costal es una prenda que se utiliza para proteger la cabeza y el cuello durante la carga de los pasos procesionales. Se trata de una pieza de tela, generalmente de algodón o saco, que se adapta a la forma de la cabeza y ayuda a amortiguar el peso que soporta el costalero. Se coloca junto con la «morcilla», un relleno que proporciona mayor comodidad y distribución del peso.
El truco definitivo para lavar el costal de Semana Santa
@tiendadelcofrade ¿Como lavar nuestro costal correctamente?🤔 Hoy os explicamos como es ese proceso tanto cuando lo adquirimos de la tienda como después de cada ensayo. ¡Ah! Y os explicamos de donde viene el mito de meter el costal en el barreño… Por favor ¡¡mucho cuidado con eso!!. Aquí os explicamos los detalles… Ahora a ponerlo en práctica😜 #costaleros #costal #Costales #cofradia #SemanaSanta #lavado ♬ sonido original – La Tienda Del Cofrade
«Nada más comprarlo, lo recomendable es lavarlo directamente en la lavadora, en frío y con un programa corto. Se puede añadir un poco de suavizante y, si es posible, introducirlo en una bolsa de rejilla para prendas delicadas, evitando así que roce con el tambor o se enganche.
Este primer lavado es importante porque, aunque la tela del costal viene tratada para evitar arrugas o deformaciones, el hilo de la costura no ha tenido contacto con el agua. Al lavarlo, el hilo se adapta y el costal queda mejor asentado. El mito del barreño viene de antaño, cuando los sacos estaban sucios del campo y necesitaban ese proceso, algo que hoy en día ya no es necesario.
Después de usarlo, también se recomienda lavarlo en lavadora. Meterlo en un barreño no es aconsejable, ya que la suciedad y el sudor se mezclan en el agua y pueden volver a impregnarse en el tejido, especialmente en los costales blancos, que pueden amarillear. La lavadora, en cambio, renueva el agua y garantiza una limpieza más eficaz.
Como alternativa, también existe la opción del lavado en seco en lavandería, que puede ser útil en algunos casos. Pero, para quienes prefieren hacerlo en casa, el uso de la lavadora sigue siendo la mejor opción», explica La Tienda del Cofrade.
¿Cómo guardarlo?
Una vez conocemos el mejor truco para lavar el costal de Semana Santa en casa, conviene saber cuál es la mejor forma de guardarlo para mantenerlo en buen estado y alargar su vida útil. Una vez limpio, lo primero es asegurarse de que esté completamente seco antes de guardarlo, ya que la humedad puede provocar malos olores y deteriorar el tejido. Lo ideal es dejarlo secar al aire libre, pero evitando la exposición directa al sol para que la tela no se endurezca.
Cuando esté seco, lo ideal es enrollarlo suavemente en lugar de doblarlo, ya que así se evitan arrugas y se conserva mejor la forma original del costal. También es importante no colocar peso encima, ya que podría apelmazar la tela. Respecto al lugar de almacenamiento, conviene elegir un lugar fresco, seco y bien ventilado, lejos de fuentes de calor o humedad. Un armario limpio o una caja de tela transpirable puede ser una buena opción. Las bolsas de plástico no son una buena idea, ya que impiden la ventilación y pueden favorecer la aparición de olores desagradables.
Un truco extra para mantener el costal en las mejores condiciones consiste en introducir junto a él una bolsita de lavanda, que ayuda a mantenerlo fresco y libre de olores. Por último, es recomendable revisarlo de vez en cuando, especialmente antes de volver a usarlo, para comprobar que no ha sufrido daños, que las costuras siguen firmes y que el tejido mantiene su resistencia.
Medidas recomendadas
El contorno de la cabeza determina las medidas del costal y la morcilla, de modo que para 54 cm corresponde un ancho de costal de 104 cm y una longitud de morcilla de 28 cm, así como 105 cm de ancho con 29 cm de morcilla; para 55 cm, 106 cm de ancho y 29 cm de morcilla, además de 107 cm y 30 cm; para 56 cm, 108 cm de ancho y 30 cm de morcilla, junto a 109 cm y 30 cm; para 57 cm, 110 cm y 31 cm, así como 111 cm y 31 cm; para 58 cm, 112 cm y 31 cm, además de 113 cm y 32 cm; para 59 cm, 114 cm y 32 cm, junto a 115 cm y 32 cm; para 60 cm, 116 cm y 33 cm, así como 117 cm y 33 cm; para 61 cm, 118 cm y 33 cm, además de 119 cm y 34 cm; y para 62 cm, 120 cm de ancho de costal y 34 cm de longitud de morcilla.