Curiosidades
Truco casero

El método griego para enfriar la casa hasta cinco grados sin encender el aire acondicionado

  • Fernando Larruscain
  • Estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Redactor de SEO en OKDIARIO. Apasionado del deporte y de las MMA.

El calor en meses como agosto se vuelve un problema que afecta a gran número de españoles. Por las noches, las temperaturas a penas bajan de los 25 grados y en las horas puntas las máximas pueden superar los 40 grados. Muchos hogares se convierten en auténticos hornos por desconocimiento de cómo gestionar la ventilación y las temperaturas de sus casas.

Quienes no tienen aire acondicionado o no quieren derrochar energía y dinero, prefieren hacer unas simples gestiones que hagan que el aparato no tenga que trabajar tan intensamente para reducir la temperatura de una habitación.

Grecia, país vecino del Mediterráneo, sufre en verano altas temperaturas, pero en muchos hogares saben cómo gestionar los tiempos para conseguir aislar sus casas del calor sin emplear aire acondicionado.

Método griego de ventilación

La estrategia de este método se basa en el sentido común, es decir, no es nada complicada. Durante las horas más frías del día, entre las 5:00 y 7:00 de la mañana, se abren todas las ventanas para conseguir capturar una masa de aire fría. Según se acercan las horas centrales del día, donde las temperaturas suben, cerraremos las ventanas.

Además de una buena gestión de las masas de aire a través de la ventilación, hay que contar con barreras físicas que impidan que los rayos solares penetren por las ventanas de nuestras habitaciones. La luz solar directa crea un efecto invernadero instantáneo. Las casas griegas combaten este fenómeno desde el exterior hacia el interior.

Las famosas mallorquinas, contraventanas de madera, son elementos eficaces para impedir que los rayos solares toquen los vidrios de la ventana. Se cierran por fuera, pero mantienen las lamas inclinadas. El uso de parras o plantas trepadoras en balcones y terrazas actúa como un escudo vivo. Absorben el calor para su propia fotosíntesis y proyectan sombra densa sobre los muros.

En el interior, se recomienda el uso de cortinas gruesas de color claro y que no absorban el calor. Estas detienen la radiación remanente que haya logrado atravesar el vidrio.