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Está empezando a pasar en Dinamarca y puede llegar a España: el giro en las ciudades que lo cambia todo

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Las ciudades de Dinamarca están viviendo una profunda transformación silenciosa que pronto podría llegar a España. El municipio de Gladsaxe, al norte de Copenhague, ha comenzado a instalar farolas LED de color rojo en varias de sus calles principales, apostando por una solución sostenible que respeta la biodiversidad y contribuye a la eficiencia energética. Con esta iniciativa, las autoridades buscan: reducir la contaminación lumínica que afecta negativamente a la fauna local durante la noche, y al mismo tiempo garantizar la seguridad vial y la visibilidad para peatones y conductores. Esta medida forma parte del programa «Lighting Metropolis – Green Mobility», financiado por la UE.

Estudios han revelado que las luces LED blancas o amarillas afectan negativamente a la vida silvestre, especialmente a los murciélagos. Estos animales dependen de la ecolocalización para orientarse y cazar, y la luz blanca y azul interfiere directamente en esta capacidad, obligándolos a desplazarse lejos de sus hábitats naturales y afectando sus ciclos de alimentación. Los expertos advierten de que la interrupción de estas actividades nocturnas compromete la supervivencia de estas especies y altera la cadena alimentaria y los ecosistemas locales.

Dinamarca instala farolas rojas en sus ciudades

Al cambiar a un espectro rojo, los murciélagos conservan sus patrones de comportamiento naturales. Según los datos recopilados por investigadores del Instituto de Ecología de los Países Bajos, las especies más sensibles a la luz muestran niveles de actividad similares a los observados en la oscuridad.

La implementación de las farolas rojas llega tras años de investigación que determinaron que las longitudes de onda más largas (tonos rojos) permite que los murciélagos y otras especies mantengan sus hábitos de caza sin verse desplazados. En Gladsaxe, los tramos con iluminación roja incluyen vías principales como Frederiksborgvej, así como superautopistas ciclistas, donde se han instalado bolardos de un metro de altura. La separación entre los bolardos permite que los animales crucen la vía sin quedar expuestos, mientras que conductores y ciclistas mantienen la visibilidad necesaria.

«Queremos tomar la iniciativa para garantizar las mejores condiciones para los animales, las personas y la biodiversidad. El proyecto es precisamente un buen ejemplo de cómo podemos equilibrar de manera inteligente los requisitos de seguridad y accesibilidad del tráfico con el bienestar animal y la biodiversidad», ha asegurado el alcalde  de Gladsaxe en un comunicado.

El rojo es la forma menos «perturbadora» de iluminación artificial. De hecho, los ejércitos llevan tiempo usando la iluminación en el interior de los tanques o submarinos. «Tenemos un mecanismo en nuestro sistema visual muy parecido al balance de blancos automático de una cámara moderna, que le dice a nuestro cerebro que la luz que vemos es blanca», comenta Maurice Donners, científico y especialista en innovación de Signify.

El caso de Gladsaxe demuestra que la planificación urbana moderna no sólo debe considerar la eficiencia energética, sino también el bienestar de la fauna. El sistema de luces LED rojas se puede combinar con sensores de tráfico, control remoto de intensidad y programación horaria, creando un alumbrado que se adapte a diferentes condiciones.

«Este tipo de iluminación no solo ahorra energía, sino que también crea un entorno más equilibrado entre el espacio urbano y el bienestar humano. Hemos recibido comentarios positivos de vecinos y turistas», comenta Anja Madsen, Directora técnica de Iluminación Pública en Copenhague. Por su parte, Henrik Larsen, Arquitecto urbano y asesor energético, señala que «es un proyecto que puede sentar las bases para una nueva política urbana en toda Europa. El equilibrio entre funcionalidad y sostenibilidad es admirable».

Posibles aplicaciones en España

España, con una gran diversidad de ecosistemas y especies vulnerables, se presenta como un candidato ideal para adoptar esta tecnología que combina seguridad, eficiencia y protección ambiental. La iluminación roja es una solución integral para las ciudades modernas.priorizando soluciones que minimicen el impacto ambiental sin sacrificar la seguridad o la funcionalidad.

«Queríamos una iluminación que tuviera el menor impacto posible sobre los murciélagos y la naturaleza, sin comprometer la seguridad vial. Lo mejor para los murciélagos sería no tener luz o tenerla apagada, pero como eso no es posible, la luz roja es lo mejor, y eso es lo que hemos elegido en la parte del tramo donde viven los murciélagos», explica el ingeniero de carreteras Jonas Jørgensen, responsable de Tráfico y Movilidad del municipio de Gladsaxe.

La adopción de farolas rojas podría convertirse en una tendencia global en los próximos años, ya que es una alternativa práctica y sostenible frente a la iluminación LED convencional. Este modelo de alumbrado urbano responde a las necesidades de conservación, al tiempo que ofrece beneficios prácticos y económicos, convirtiéndose en un referente para otras ciudades europeas.

Philip Yelvard, de la firma Light Bureau, asegura que el color rojo ayuda a los peatones y conductores a percibir la presencia de un entorno natural protegido, convirtiendo la luz en una herramienta de comunicación y respeto por la vida en la Tierra.