La enseñanza de Albert Einstein a su hijo: «El piano y la carpintería son las mejores actividades para tu edad, incluso mejores que la escuela»
En una carta que envió a su hijo cuando tenía 11 años, el científico alemán le animó a aprender de maneras menos académicas
La psicología lo confirma: tu reacción ante un semáforo en ámbar dice más de ti de lo que imaginas
El pensamiento de Sigmund Freud que te ayudará a ser más feliz: "De nuestras vulnerabilidades vienen nuestras fortalezas"
Corría el año 1915; Einstein todavía no había ganado el Premio Nobel de Física, pero le envió una carta a su hijo mayor, Hans Albert, quien por aquel entonces tenía once años. En aquel escrito, el científico alemán escribió una frase que ha trascendido generaciones y que sigue llegando a cientos de personas hasta el día de hoy, gracias a que resume de manera única la forma de entender la educación.
En aquel entonces, Einstein se encontraba residiendo en Berlín, inmerso en el trabajo que culminaría en la teoría de la relatividad general. Por su parte, su familia residía en Viena, lejos de él. Entre ecuaciones y fórmulas que redefinían el espacio y el tiempo, Einstein procuraba mantener el contacto con su hijo.
Una frase que rompe con lo tradicional
En ese contexto, marcado por la lejanía de su familia, fue que reflexionó acerca de cuál era la mejor manera de aprender, llegando a la conclusión de que la fórmula más óptima es aquella en la que uno ni siquiera se da cuenta de que está aprendiendo.
Por ello formulo la frase que ha marcado tendencia hasta nuestros días: «Me alegra mucho que disfrutes tocando el piano. En mi opinión, el piano y la carpintería son las mejores actividades para tu edad, incluso mejores que la escuela».
En la misma carta, reafirma una idea constante dentro de su mente: «Ésta es la mejor manera de aprender, ya que cuando uno disfruta haciendo algo, ni siquiera es consciente de que pasa el tiempo». Con esto, Einstein buscaba animar a su hijo a realizar otro tipo de actividades que levantasen interés en su hijo.
No ver la educación como una obligación
En la carta que le envía a su hijo, se puede apreciar un Einstein que habla como padre, no como científico. Quizá por esta razón, y también por su forma de ser, sorprende que no mostrara tanto interés en los logros académicos de su hijo, sino más bien en cultivar dentro de él una curiosidad duradera, una que no se puede medir a través de las calificaciones.
Para el científico, la educación no debía comenzar con la obligación de los jóvenes a tener que estudiar por imposición, sino más bien como algo que levante dentro de ellos el interés por formarse y adquirir conocimientos sobre diferentes ámbitos, ofreciendo a los alumnos la posibilidad de conocer a través de la curiosidad.
Lo último en Curiosidades
-
Los meteorólogos advierten: Marruecos planea una siembra de nubes que puede afectar a España
-
La psicología sugiere que los adultos que necesitan caminar cuando hablan por teléfono no son nerviosos, en realidad lo hacen para organizar sus pensamientos
-
Las expertas en limpieza coinciden: para lavar los jerséis de lana en la lavadora y que no se apelmacen, se recomienda no superar 1 kg de ropa por cada lavado
-
Qué significa el proverbio africano sobre la prudencia: «Quien no lo haya pasado, que no se burle de aquel que se ahogó»
-
Baruch Spinoza, filósofo neerlandés: «He procurado no reírme de las acciones humanas, ni deplorarlas ni odiarlas, sino comprenderlas»
Últimas noticias
-
Belén Esteban anuncia acciones legales contra los Janeiro: «Mi hija sigue siendo anónima»
-
Palma premia la valentía y el sacrificio de sus policías y reconoce el civismo ciudadano
-
El PSOE y Frente Amplio acuerdan listas conjuntas para concurrir al Senado el 29-N
-
La ultraizquierda fracasa en su intento de pacto para el 29-N pero Frente Amplio y PSOE concurrirán juntos al Senado
-
Jornada 8 de la Liga: resumen de todos los partidos