Curiosidades
Verano

Cómo elegir un buen melón con solo mirarlo

Para elegir un buen melón bastará con fijarse bien en que la piel sea verde y brillante pero que la cama sea de color amarillo claro.

Una de las frutas, junto a la sandía, que nunca pueden faltar en verano es el melón y aunque los hayamos visto en el supermercado o fruterías, desde el mes de abril (los llamados melones tempranos), es ahora cuando viven todo su esplendor, pero sabes ¿cómo elegir un buen melón con solo mirarlo?.

Cómo elegir un buen melón con solo mirarlo

Los melones que se consumen en España proceden en su mayoría de Andalucía, y en concreto Almería, y también de Murcia durante los meses de abril a junio y ya después a partir de julio, y hasta septiembre se suman los que proceden de Castilla-La Mancha y Madrid, encontrando además diversas variedades como por ejemplo: el melón amarillo, el Cantaloup o el Tendral, aunque sin duda alguna la que más se consume es el melón de piel de sapo, que tiene forma ovalada y que se caracteriza por tener una piel rugosa de color verde y manchas oscuras.

Con tanta variedad y procedencia diversa, puede que sea necesario ser todo un experto para lograr acertar con el melón perfecto, pero lo cierto es que no es así, tan solo hay que fijarse bien y de hecho si sabemos mirar su aspecto, vamos a poder dar con el mejor melón de la frutería.

Puede que en alguna ocasión te hayas encontrado con gente que coge el melón, lo mira, lo huele e incluso pregunta si lo pueden abrir para saber si está bueno o no, pero no hace falta hacer tanta parafernalia. Basta con mirar su aspecto y fijarnos en lo esencial, que es: que tenga la piel de color verde oscura y brillante y que la cama (que es la base del melón o la parte que ha estado en contacto con la tierra mientras crecía) sea de color amarillo huevo.

Y si a una piel verde y una cama amarilla, se le suma que esté escriturado, es decir, que tenga la piel surcada con rayas de color ocre, ya podemos decir que hemos dado con el melón perfecto y que ya estamos tardando en comprarlo.

Las demás características en las que las personas suelen fijarse a la hora de elegir un melón, como el olor y la dureza de la fruta pueden guiarnos, pero no son garantía de éxito ya que puede ocurrir que el melón huela dulce, pero que al abrirlo nos demos cuenta que la carne está demasiado pasada.

La clave es también, dar con una fruta que haya sido cosechada en el tiempo necesario (pudiendo recibir todos los azúcares de la tierra) , pero además recolectada en la fase indicada de maduración. Solo así, y fijándonos en el aspecto que os hemos explicado, podremos dar quizás con el mejor melón que podáis comer este verano.