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Los bomberos coinciden al 100%: «Cuando llega el frío, lo recomendable es separar las estufas y calefactores de los muebles y de la ropa»

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Con la llegada del frío, millones de hogares españoles vuelven a encender las estufas y calefactores que llevaban meses guardados. Pues vale, sí, es un gesto casi automático, repetido cada año sin pensar demasiado en dónde se coloca el aparato ni en qué hay alrededor. No obstante, esa decisión tan simple puede marcar la diferencia entre una tarde tranquila y un susto serio.

Los cuerpos de bomberos de toda España repiten cada año la misma advertencia antes de que llegue el invierno con fuerza. No hace falta comprar nada nuevo ni cambiar de sistema de calefacción para reducir el riesgo: basta con corregir un puñado de hábitos que se repiten en la mayoría de los hogares sin que nadie repare en ellos.

Separar las estufas y calefactores de los muebles y la ropa es la clave, según bomberos

La recomendación es unánime entre los servicios de extinción de incendios. Hay que mantener las estufas y calefactores separados de cualquier material que pueda arder. Según detallan los Bomberos de Barcelona en su guía de prevención de incendios domésticos, la distancia mínima recomendada es de un metro respecto a sofás, cortinas, mantas o ropa puesta a secar.

Desde luego, ese margen es el que marca la diferencia entre una chispa sin consecuencias y una llama que se extiende en segundos.

En este mismo marco, uno de los hábitos más señalados es el de colocar prendas de ropa directamente encima de la estufa o el calefactor para que se sequen antes.

Aunque parezca una forma rápida y barata de acelerar el secado, el tejido puede alcanzar temperaturas de combustión en pocos minutos si queda en contacto directo con la resistencia o la rejilla del aparato.

Dato alarmante: las estufas y calefactores son la principal causa de incendios en invierno

Los datos explican por qué los bomberos insisten tanto en este punto. El 78% de los incendios que se producen cada año en España tienen su origen en el ámbito doméstico, y los cuerpos de bomberos apagan, de media, un fuego en una vivienda cada tres minutos y medio. Buena parte de esos siniestros se concentra precisamente en los meses fríos.

Dentro de esas cifras, las estufas y calefactores ocupan un lugar central: son responsables de cuatro de cada diez incendios domésticos con víctimas mortales en España.

Por ejemplo, solo en Castilla-La Mancha, durante el invierno de 2023-2024, se contabilizaron 114 incendios relacionados directamente con aparatos de calor, según los datos recogidos por los propios servicios de emergencia.

La cifra, advierten los expertos, tiende a repetirse cada temporada con pequeñas variaciones.

Y cabe remarcar que el riesgo no es exclusivo de un tipo de aparato. Tanto las estufas eléctricas como las de gas o las que funcionan con combustibles líquidos pueden provocar un incendio si se usan sin las precauciones básicas, aunque los mecanismos de cada una varían.

En las eléctricas, el problema suele ser el contacto directo con tejidos, mientras que en las de combustión el riesgo añadido es la falta de ventilación y la posible intoxicación por monóxido de carbono.

Otros consejos de los bomberos para evitar un incendio con la calefacción encendida

Además de guardar la distancia de seguridad, los bomberos recomiendan seguir una serie de pautas sencillas que reducen de forma notable el riesgo de incendio durante los meses de más frío. Entre las principales figuran:

A esas medidas se suma la instalación de detectores de humo y de monóxido de carbono, unos dispositivos económicos que avisan del peligro incluso mientras se duerme, precisamente el momento en el que más incendios domésticos acaban teniendo consecuencias graves. Su coste apenas supera los veinte euros, una cifra mínima frente al riesgo que ayudan a evitar.

¿Y cómo hay que hacer si el fuego ya ha empezado?

Si a pesar de todas las precauciones el fuego llega a producirse, los bomberos insisten en un protocolo básico: avisar de inmediato al 112, salir de la vivienda sin perder tiempo en recoger objetos y, si el humo impide llegar a la puerta, refugiarse junto a una ventana o balcón para hacerse visible desde la calle.

Dicho todo esto, la propia campaña de invierno de los Bomberos de Barcelona, que se repite cada año entre noviembre y febrero, recuerda que la solución no pasa por prescindir del calor, sino por dejarle al aparato el espacio que necesita: al menos un metro libre a su alrededor, durante toda la temporada fría.