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Adiós a las sillas tradicionales: la nueva moda que llega en 2027 y es más cómoda, moderna y práctica

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Durante décadas, la distribución de una vivienda parecía tener unas reglas perfectamente definidas: una cocina, un salón y, entre ambos o en una estancia independiente, un comedor con su correspondiente mesa rodeada de sillas. Sin embargo, la forma de utilizar el hogar está cambiando a pasos agigantados y, con ella, también lo hace el mobiliario. De cara a 2027, el comedor tradicional pierde protagonismo frente a una distribución mucho menos rígida y más integrada. La cocina se abre al salón, las islas y penínsulas adquieren todo el protagonismo y la mesa de comedor deja de ser una pieza imprescindible. En su lugar, las barras, encimeras prolongadas y zonas para comer acompañadas de taburetes son la nueva tendencia en los proyectos de interiorismo.

La transformación del hogar comienza con una cuestión muy sencilla: ¿realmente se necesita una mesa de comedor independiente? Teniendo en cuenta el reducido tamaño de muchas viviendas actuales, colocar una mesa grande implica reservar una parte considerable de la superficie exclusivamente para comer. Sin embargo, la mayor parte del día esa mesa permanece vacía, mientras ocupa un espacio considerable. En este contexto, una isla suficientemente amplia puede incorporar una prolongación de la encimera para colocar varios taburetes. Lo mismo ocurre con una península, que puede convertirse en una barra hacia el salón. De esta forma, es posible cocinar, desayunar, comer o trabajar con el ordenador en el mismo lugar.

Las sillas tradicionales están perdiendo protagonismo

Según los interioristas, las cocinas multifuncionales y, especialmente, las islas y penínsulas, están sustituyendo las funciones que antes desempeñaba una mesa de comedor. La isla de una cocina es un espacio que pertenece a la cocina pero no está unido a la encimera por ninguno de sus lados, es completamente independiente. Mientras, la península sólo está abierta por tres de ellos, y el cuarto está unido una pared, columna o encimera.

Tanto las islas de cocina como las penínsulas comparten varias características que explican su creciente protagonismo en las viviendas actuales. Ambas ayudan a conectar la cocina con otras zonas de la casa, especialmente con el salón o la sala de estar, creando espacios más abiertos y comunicados. Además, permiten ganar  capacidad de almacenamiento gracias a la incorporación de cajones, armarios y diferentes soluciones para organizar los utensilios de cocina.

La superficie también se puede utilizar para preparar alimentos o, si se añaden varios taburetes, convertirse en una zona informal para desayunar, comer o compartir un rato en familia. A esto hay que sumar la posibilidad de aprovechar esa superficie adicional para instalar elementos como los fogones, la vitrocerámica o el fregadero.

El auge de los taburetes

De cara a 2027, cada vez más hogares optarán por sustituir  una mesa rodeada por cuatro, seis u ocho sillas, encontramos una isla o una península acompañada de dos, tres o incluso cuatro taburetes. Más allá de la funcionalidad, los taburetes ocupan menos espacio visual que las sillas tradicionales, mejorando la sensación de amplitud.

Durante el proceso de decisión de compra, hay que tener en cuenta su altura, ya que no todos los modelos están pensados para el mismo tipo de superficie:

Más allá de la altura, el diseño del taburete también puede modificar por completo la apariencia de una cocina. Actualmente existen propuestas muy diferentes.  Por un lado, los taburetes de estilo clásico se caracterizan por una apariencia elegante y tradicional. La madera suele tener un papel protagonista y pueden incorporar patas curvas, detalles decorativos o asientos tapizados.

Por su parte, los diseños minimalistas parten de una idea sencilla: reducir los elementos innecesarios y priorizar las líneas limpias y la funcionalidad. Por ello, suelen presentar formas sencillas, estructuras ligeras y colores neutros. Mientras, los taburetes retro o vintage recuperan características propias de diferentes décadas del siglo XX. Algunos recuerdan a los diseños de los años cincuenta, con estructuras metálicas y asientos de vinilo, mientras que otros recurren a acabados cromados, colores pastel o formas características de los años 70.

La imagen que se perfila para 2027 es, por tanto, bastante diferente a la de hace unos años. Una cocina abierta al salón puede incorporar una gran isla con varios asientos. En viviendas más pequeñas, una península puede desempeñar exactamente la misma función ocupando menos espacio. Así, la cocina se convierte en una zona social y el comedor deja de ser necesariamente una habitación o un rincón perfectamente delimitado.