La mejor película para ver en familia en Netflix: cine de aventuras de los 90 que ya es un clásico imprescindible
Más allá de los múltiples planes al aire libre que surgen en estos días de Semana Santa, las fiestas litúrgicas de la Pascua están repletas de días agotadores que terminan en la comodidad del hogar. Por eso hoy, nuestra recomendación del fin de semana es una película perfecta para ver en familia: Netflix tiene en su catálogo Robin Hood, príncipe de los ladrones, el mejor ejemplo de cine de aventuras que se hacía en los 90.

Sí, puede que no sea una historia que busque la excelencia cinematográfica. Pero en la actualidad, se siente como la muestra de ese cine otrora, desenfadado y sin ningún tipo de complejo o pretensión. El filme marcó un antes y un después en las aproximaciones hacia el icónico guardián de Sherwood, ya que alejándose de la comicidad y las mallas heredadas de la interpretación de Errol Flynn, supuso el impulso de un blockbuster sobrio que determinaría versiones bastante posteriores, como la protagonizada por Russell Crowe en 2010 o la de Otto Bathurst con Taron Egerton en la piel del legendario bandido. Eso sí, a diferencia de la adaptación de Ridley Scott, la apuesta de Kevin Reynols sigue funcionando como una comfort movie excelente que no renuncia en ningún momento al humor ni a la ligereza de su narración. ¿Y que mejor para asumir el papel del bandido reconvertido que un auténtico héroe de los 90 como Kevin Costner?
La película perfecta para ver en familia: Netflix nos devuelve al cine de aventuras de los 90

En esta versión del mito, la historia da comienzo con un Robin de Loxley que escapa de una prisión de Jerusalén junto a Azeem (Morgan Freeman), un compañero de celda que promete protegerlo hasta saldar su deuda de vida. En su regreso a Inglaterra pronto descubre que las cosas han cambiado. Su padre ha sido asesinado y el país es gobernado bajo el terror y la avaricia del Sheriff de Nottingham (Alan Rickman).
Sin ninguna posesión, Robin huye al bosque de Sherwood, lugar en el que coincide con Little John y su banda de campesinos que viven al margen de la tiranía impuesta por el sheriff. Es aquí cuando Robin se convierte en la leyenda popular que todos conocemos, decidiendo hacer frente a la nueva autoridad en defensa de los oprimidos.

Junto a Costner como Robin, Freeman y Rickman, el reparto secundario se completa con Mary Elizabeth Mastrantonio en el rol de Lady Marian y Christian Slater dando vida a Will Scarlett.
Parte del humor se lo debemos a Alan Rickman

En el libreto original, el villano de Rickman no era ni la mitad de histriónico. De hecho, el actor británico consideraba que el guion era bastante flojo, así que terminó reuniendo a un buen número de amigos humoristas que reescribieron sus escenas, haciendo que el antagonista fuese mucho más divertido. El esfuerzo valió la pena, pues Rickman terminaría obteniendo una nominación al BAFTA al mejor actor de reparto.
Un éxito comercial al que sólo superó una máquina
Robin Hood, príncipe de los ladrones es una película apta para toda la familia (sólo disponible en Netflix) y un entretenimiento de garantías gracias a su tratamiento del género de las aventuras. Un fenómeno comercial que superó con 390 millones de dólares el impacto de otras cintas de ese mismo año como La bella y la Bestia y que sólo palideció contra Terminator 2: El juicio final, la cual logró ser el taquillazo más grande de 1991 con 520 millones de dólares recaudados.