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La Sép7ima TV

En las entrañas del estreno de La Séptima: una tele a medio construir que arranca a contrarreloj con rostros de Javier Ruiz a Luján Argüelles

José Miguel Contreras anticipa que "habrá fallos desde el principio" y Luján Argüelles promete "huir de las trincheras"

Así es La Séptima: qué verá el espectador y cómo es desde dentro la puesta en marcha de la cadena

Contreras deja claro que la línea editorial se situará a la izquierda: "Vamos a recuperar el espacio progresista"

El olor a material nuevo, el polvo de pladur en suspensión y el estruendo de taladros de última hora reciben a cualquiera que cruce el umbral de las instalaciones de La Séptima. Poco antes del encendido oficial en la TDT, este jueves 5 de noviembre a las 12:00 horas, el cuartel general del nuevo canal de televisión mezcla el aspecto de una obra civil con el de una factoría televisiva que aún no está plenamente operativa. Hace apenas unos días los redactores carecían de mesas, sillas y ordenadores; el despacho de la máxima dirección continúa sin rematar y los pasillos son un reguero continuo de operarios sorteando bobinas de cable.

La prioridad absoluta ha sido blindar el plató principal, el epicentro técnico desde el que la cadena pretende saltar al vacío sin red: una parrilla volcada en el riguroso directo desde el minuto uno. A José Miguel Contreras, impulsor del proyecto que puso también en marcha laSexta, la estampa logística no parece inquietarle en exceso frente al botín en juego. «Es un momento histórico para la profesión y para la democracia», ha aseverado durante la puesta de largo definitiva de la cadena.

Contreras asume el vértigo de un parto acelerado por el calendario político: «En laSexta, el día del estreno hicimos 13 negros y era una parrilla pregrabada. La Séptima nace con todo en directo». El diagnóstico traslada un aviso a navegantes: «Pediremos todas las disculpas que hagan falta a los espectadores, porque habrá fallos desde el principio».

El desafío a Atresmedia y Mediaset: 20 millones y el «Polanquito» de La Séptima

La aventura cuenta con un despliegue financiero inicial de 20 millones de euros respaldado por el empresario Andrés Varela. «Nuestro Polanquito», ha calificado Contreras con ironía, en alusión directa al fundador de Prisa. El objetivo no es modesto: disputar la hegemonía de Atresmedia y Mediaset -dos conglomerados a los que la dirección atribuye beneficios acumulados de 3.000 millones de euros en la última década- y recuperar un «espacio progresista» que, según Contreras, «prácticamente ha desaparecido» del audiovisual privado en España. «Aunque quizás es arriesgado decirlo», matiza tras reconocer lo que no es ningún secreto, que la línea editorial se situará a la izquierda.

El proyecto sustenta su operativa en cerca de 400 puestos de trabajo directos e indirectos, con 110 redactores, 60 colaboradores y un centenar de técnicos aportados por la productora Toboggan. La viabilidad económica prevé asumir balances en rojo durante los dos primeros ejercicios, tocar el equilibrio presupuestario al tercer año, recuperar la inversión el cuarto y fijar como meta de audiencia un 2,2% de cuota de pantalla hacia 2027. Los primeros dos meses, la cifra se ha fijado en un 1,8% de share.

Javier Ruiz y el ‘tracking’ electoral

En el plano informativo y editorial, los mandos recaen en Javier Ruiz. El periodista, implicado en el proyecto de esta televisión desde su origen, lidera la gran apuesta estratégica de la casa para irrumpir en la campaña electoral: La recta final. Se trata de un dispositivo demoscópico diario y continuado basado en una muestra masiva -«sólo superada por el CIS», según el presentador- y diseñado para pulsar de forma instantánea las oscilaciones del voto ante sobresaltos o noticias de alcance. «En datos vamos a hacer una cosa que pretendemos que cambie la campaña electoral, que es el tracking (…) Nos permitirá saber el impacto de la noticia del momento. Qué impacto tiene la dimisión de Óscar Puente no puede esperar al domingo, tiene que ser hoy», ha recalcado para ejemplificar la urgencia a la que alude.

Lejos de la cautela empresarial de Contreras, la ambición de Ruiz es agresiva: «Venimos a importar, a marcar la conversación, a que deje de ser un monólogo a cuatro voces». Por la noche, el propio Ruiz asumirá la conducción de La última hora, el formato informativo estrella de la cadena concebido para mezclar la inmediatez, la narrativa social y los fenómenos virales.

Un relevo continuo de protagonistas en pantalla

El pistoletazo de salida lo dará Verónica Sanz a las 12:00 horas al frente de El pulso, tras abandonar laSexta para capitanear la franja diurna con un «sentido didáctico de la información», para abordar «cuestiones relevantes y explicarlas». A las 14:55 entrará en juego El relevo (el primero de ellos), un formato de transición en el que los presentadores coincidirán simultáneamente ante las cámaras para pasarse el testigo informativo, al más puro estilo de los clásicos puentes televisivos.

A continuación, tomará el plató Sarah Santaolalla con En línea, que ya teme «por la afonía». «Voy a cagarla, pero no os vais a dar cuenta e intentaré que cada vez pase menos. En una de las secciones hablaremos de lo que hacen otros medios; me gusta leer todos, de un lado y de otro. Además, voy a arrastrar a mis compañeras al mayor de los barros. Creo que todas tenemos opinión y debemos darla», declara.

La tarde se completará con Sobre la mesa, moderado por Rocío Delgado en una apuesta por la salud, la diversidad, el debate social y la cultura, seguido de La diana, conducido por Noor Ben Yessef bajo la premisa de huir de los corsés de la política tradicional. «Vamos a sacar los colores a medios que determinan a un colectivo de forma errónea -no con mala fe- y también mantendremos conversaciones -no tanto entrevistas-«, adelanta. Noor Ben Yessef compartirá un «boletín informativo» con Javier Ruiz, que le dará el relevo con «lo urgente, lo viral, lo social, lo político y lo humano», explica.

El contrapeso del fin de semana: Luján Argüelles, Quequé, Marta Márquez y Alba Carrillo

El registro de la cadena cambiará radicalmente los sábados y domingos para poner a prueba su capacidad de atraer audiencias transversales más allá del consumo puramente militante. Luján Argüelles asume el liderazgo con Fin de semana, un magazine de entrevistas y análisis que pretende rebajar los decibelios: «No queremos vivir en los márgenes ni en las trincheras», defiende la presentadora, que aboga por la fiscalización «a todos los poderes». «Soy una persona muy curiosa, pero muy abierta», deja claro la presentadora, que recuerda además que también quiere entretener, y que sabe hacerlo después de encabezar programas como Password, Granjero busca esposa o Quién quiere casarse con mi hijo. Luján Argüelles ha subrayado su compromiso de dar espacio a todas las voces.

El humor satírico llegará después con el polémico Héctor de Miguel (Quequé) y su espacio La comedia nacional, secundado por nombres también polémicos como Ignatius Farray, para estructurar lo que el propio cómico describe como «el bar de la cadena». La sobremesa dominical quedará en manos de Alba Carrillo y Marta Márquez con Fuera de control, donde también se abordarán las revistas del corazón, asuntos de cultura y el indignómetro, o lo que es lo mismo, un minuto de Alba Carrillo hablando de lo que quiera.

La pareja de presentadoras antecederá a La Séptima pantalla, que se incorporará en semanas posteriores con cine y debate. La idea del sábado es «recuperar lo que fue La clave». Las dos primeras películas serán prácticamente «rellenos», pero les seguirá La verdad (Truth), con la intención de que sea la agenda la que también marque el cine, en este caso por la campaña electoral.

En palabras de Javier Ruiz, La Séptima es una televisión compuesta por «personas y personalidades, con un abanico ideológico bastante amplio», promete. En cuanto a rivales directos, Contreras ha señalado directamente a laSexta y Cuatro, como modelos de televisión neogeneralista, y ha elogiado «la revolución de audiencias extraordinarias» que ha experimentado la cadena de Mediaset.

«No habrá una sola rueda de prensa que no cubramos ni una declaración que no demos», ha añadido José Miguel Contreras, que también ha aclarado que se ha invitado a todas las fuerzas políticas y que, en caso de que no quieran personarse, «habrá quienes representen esas mismas ideas», ha asegurado. «Una tele plural no se entiende sin el PP a la mesa», ha apostillado Santaolalla, aunque descarta toda esperanza de tener como invitado en su espacio a Alberto Núñez Feijóo, al menos en los primeros tiempos. En cuanto a Vox, «es la tercera fuerza política, y tienen que estar si quieren», ha matizado Contreras.

No habrá informativos como tal, aunque no por ello dejarán de competir con el formato, según Javier Ruiz: «Sí competimos con informativos, pero lo hacemos con información; con actualizaciones informativas que dejen clara a la audiencia que, si se incorpora ahora, esto es lo que ha pasado. No hay que esperar a las 21:00 horas para saber lo que ocurre».

A las doce en punto de este jueves, cuando se accione el piloto rojo de emisión, se sabrá si la audacia de nacer con 11 horas de directo en parrilla -y con la aspiración de que sean 24- entre espacios aún en obras aguanta el pulso de la técnica y el veredicto del mando a distancia y de los espectadores de todas las plataformas, como YouTube.