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El hotel a 2 horas de Madrid que conquistó a Audrey Hepburn: de estilo art déco, con una torre del siglo XIV y piscina gótica

Hay hoteles que se convierten en destinos por sí mismos, y el Hotel Landa, situado junto a Burgos y a poco más de dos horas de Madrid, es uno de ellos. Su historia está ligada al glamour del cine desde sus primeros años, cuando Audrey Hepburn se alojó en este enclave durante la década de los sesenta junto a su marido Mel Ferrer, mientras él rodaba en España la película El Señor de la Salle. La actriz, convertida ya en un icono mundial de elegancia gracias a películas como Desayuno con diamantes, encontró en este establecimiento un lugar discreto y especial que encajaba con su estilo de vida. Hoy, más de medio siglo después, Landa continúa siendo uno de los hoteles más exclusivos y singulares de Castilla y León, un refugio frecuentado por viajeros que buscan historia, privacidad y una experiencia alejada del lujo convencional.

Uno de sus mayores atractivos es, sin duda, su arquitectura. La piscina gótica del Hotel Landa es considerada una de las más espectaculares de España, un espacio que parece sacado de un cuento medieval con sus bóvedas de piedra, su iluminación cálida y una atmósfera que mezcla misterio y sofisticación. El lugar se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles del hotel y en uno de los rincones más fotografiados por sus huéspedes.

(Foto: @marcforne)

El conjunto arquitectónico mantiene una estética única donde conviven elementos medievales, decoración clásica y detalles propios de una residencia aristocrática. Su gran protagonista es la torre del siglo XIV reconstruida piedra a piedra, una pieza histórica que aporta al hotel su carácter de fortaleza castellana. A ello se suman habitaciones decoradas con muebles antiguos, obras de arte, tejidos nobles y espacios diseñados para transmitir la sensación de estar alojado en una casa privada.

La historia de Landa comenzó en 1959 como un restaurante de carretera en la ruta Madrid-Irún, una parada gastronómica para viajeros que cruzaban España. La familia Landa convirtió poco a poco aquel negocio en un proyecto mucho más ambicioso, creando un hotel donde la tradición, la gastronomía y la hospitalidad fueran los grandes protagonistas. Con el paso de los años, el establecimiento fue creciendo hasta transformarse en un hotel de cinco estrellas reconocido internacionalmente, llegando a formar parte durante más de dos décadas de la prestigiosa asociación Relais & Châteaux.

Actualmente, el Hotel Landa cuenta con 37 habitaciones, de las cuales 24 son suites, muchas de ellas rediseñadas por los interioristas Pascua Ortega y Mario Connio, amigos de la familia propietaria. Cada estancia tiene una personalidad propia y mantiene la filosofía del hotel: materiales de calidad, decoración atemporal y una sensación de exclusividad sin excesos.

(Foto: Landa)

El perfil de sus visitantes refleja precisamente esa esencia. Landa atrae a una clientela internacional acostumbrada al lujo discreto: empresarios, amantes de la gastronomía, viajeros de alto poder adquisitivo y personalidades que buscan privacidad lejos de los grandes focos turísticos. Aunque el hotel siempre ha mantenido una política muy reservada respecto a sus huéspedes famosos, su historia está vinculada al mundo del cine y a una época dorada en la que España comenzó a convertirse en destino para artistas internacionales.

Además de Audrey Hepburn, el hotel ha recibido a numerosos viajeros ilustres a lo largo de su historia, aunque uno de sus mayores valores sigue siendo la discreción. En Landa, la exclusividad no se basa en la exposición pública, sino en ofrecer un lugar donde las personalidades más conocidas puedan disfrutar de tranquilidad y anonimato.

A nivel económico, alojarse en este pequeño palacio castellano requiere una inversión acorde con su categoría. El precio de una habitación puede partir aproximadamente de los 190 euros por noche, mientras que las suites pueden superar los 300 euros dependiendo de la temporada y la categoría elegida. Una tarifa que responde a una experiencia que combina alojamiento, historia, arquitectura y gastronomía.

(Foto: @marcforne)

Precisamente la cocina es otro de los grandes reclamos del hotel. Sus famosas butifarras con arroz se han convertido en uno de sus platos más reconocibles, junto a una propuesta basada en la cocina tradicional española y los productos de calidad. El restaurante mantiene la esencia del antiguo establecimiento que dio origen a Landa: una cocina honesta, ligada a Castilla y pensada para viajeros que buscan disfrutar tanto del destino como del camino.

Más de sesenta años después de su nacimiento, Hotel Landa sigue siendo un icono del lujo español más discreto. Un lugar donde una antigua parada de carretera se transformó en un refugio de película, donde todavía se respira la elegancia de Audrey Hepburn y donde la arquitectura, la gastronomía y la historia conviven en uno de los hoteles más especiales de España.