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JOYAS

¿Dónde es más caro heredar joyas en España? Una experta responde: «Asturias, Aragón y Comunidad Valenciana encabezan el ranking»

  • Lucía Lera
  • Periodista especializada en viajes, belleza y estilo de vida. Al terminar la carrera entendí que quería convertir mi vocación en mi forma de vida, y desde entonces el periodismo se ha convertido en el lugar desde el que contar historias, descubrir lugares y conectar con personas. A lo largo de este camino he colaborado con distintas cabeceras, confirmando en cada artículo que elegí la profesión adecuada.

Las herencias de joyas son un tema candente en la actualidad política últimamente. Sabemos que son un tipo de herencia que tributa por el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones pero hay varias preguntas que se nos vienen a la mente, como si cuesta lo mismo en Madrid que, por ejemplo, en Andalucía, o cuál es la diferencia entre una comunidad autónoma y otra y dónde es más caro heredarlas. Estas cuestiones y otras son las que hemos resuelto de la mano de Carmen Pérez-Pozo Toledano, CEO de Grupo Pérez Pozo y abogada especialista en Gestión Patrimonial.

Las joyas: uno de los bienes más caros a heredar

La experta subraya que, independientemente de dónde se realice esta herencia, el punto de partida es siempre la masa hereditaria, lo que corresponde al valor total de todo lo que se hereda. Para bienes como joyas, relojes o arte, Carmen Pérez-Pozo subraya que «la ley establece que deben incluirse en el caudal hereditario por su valor de mercado en la fecha del fallecimiento». Aquí está el primer problema práctico, dado que «muchas familias desconocen el valor real de estas piezas, y Hacienda puede impugnar valoraciones que considere a la baja».

(Foto: Pexels)

Una vez calculada la base imponible total, «se aplican las reducciones que correspondan (por parentesco, por minusvalía, por tipo de bien), y sobre el resultado se aplica la tarifa del impuesto y los coeficientes según el patrimonio previo del heredero». Los bienes de lujo, como ocurre en el caso de las joyas, «al no tener reducciones especiales en la mayoría de las comunidades, tributan íntegramente, lo que los convierte en uno de los componentes más costosos de una herencia».

Donde sí existe diferencia es en comparación con bienes que la ley sí protege expresamente. En este caso, «la vivienda habitual del fallecido tiene una reducción de hasta el 95% en muchas comunidades, y lo mismo ocurre con la empresa familiar o las participaciones en negocios», explica la experta.

(Foto: Pexels)

La lógica detrás de esas excepciones es económica y social, ya que con ello «se quiere evitar que los herederos tengan que vender la casa o liquidar el negocio familiar para pagar el impuesto», matiza. Las joyas, al ser activos líquidos o fácilmente realizables, no reciben esa protección. Además, «históricamente han sido uno de los elementos más usados para ocultar patrimonio, lo que explica que Hacienda los controle con especial atención».

Factores a tener en cuenta

España tiene un sistema fiscal en el que el Impuesto de Sucesiones está cedido a las comunidades autónomas, lo que Carmen Pérez-Pozo define como que la dictaminación de las tarifas es un privilegio que corresponde a cada una de las 17 comunidades autónomas sobre la normativa nacional. El resultado es una brecha enorme: «En Madrid o Canarias, un hijo puede heredar prácticamente sin pagar nada gracias a bonificaciones del 99%; en Asturias o Aragón, esa misma herencia puede suponer una factura fiscal muy significativa», subraya la experta.

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La consecuencia directa es que hay una diferencia significativa entre unas y otras comunidades, que «puede ser de decenas de miles de euros para patrimonios medios, y de centenas de miles en patrimonios altos», matizan desde el Grupo Pérez Pozo. En cualquier caso, hay tres factores que son determinantes para marcar las diferencias: El primero son las reducciones sobre la base imponible, es decir, «cuánto se descuenta del valor total antes de calcular el impuesto». Y a ello se suman los coeficientes multiplicadores según el patrimonio previo del heredero y los porcentajes de bonificación final sobre la cuota.

También debe tenerse en cuenta el lugar donde residan el heredero y el fallecido. «La norma general es que el impuesto se paga en la comunidad autónoma donde residía habitualmente el fallecido durante los últimos cinco años, no donde vivan los herederos». Esto es clave porque, como señala Carmen Pérez-Pozo, «muchas familias asumen que el domicilio del hijo determina dónde se paga, y no es así. Hacienda puede además impugnar cambios de residencia realizados con única finalidad fiscal si no hay una vinculación real con ese territorio».

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Asturias, Aragón y Comunidad Valenciana en cabeza de las más caras

En definitiva, las comunidades que aplican tarifas más altas y menores bonificaciones, subraya Carmen Pérez-Pozo, «en general, las que no han desarrollado reducciones propias significativas sobre la normativa estatal: Asturias, Aragón y Comunidad Valenciana históricamente han encabezado este ranking, aunque la normativa cambia y conviene siempre verificar el estado actual».

(Foto: Pexels)

El motivo no es que graven las joyas de forma específica, sino que, al no existir bonificaciones generales potentes para los herederos directos, todos los bienes (joyas incluidas) se ven arrastrados por una tributación más elevada. En estas comunidades, además, «una colección de joyería de valor medio puede generar una factura fiscal muy superior a la de esa misma herencia en Madrid o Galicia».