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Jennifer Lopez y Michelle Obama eligen este palacete en Marbella: spa de 2.000 m², tres campos de golf y una villa de 3.000 €

Hay hoteles que impresionan por su tamaño, otros por su ubicación y algunos por la forma en la que consiguen hacerte sentir desde el primer momento. Aquí, la llegada transcurre entre mármol, fuentes, jardines y esculturas, con esa mezcla de elegancia mediterránea que recuerda a las grandes villas italianas a orillas del lago Como. La vegetación envuelve los edificios, el agua aparece entre los patios y las columnas enmarcan el paisaje. No cuesta imaginarlo como escenario de The White Lotus o de una película sobre la familia Gucci. Y no es casualidad que haya sido elegido por Michelle Obama, cuya estancia, junto a su marido, dio nombre a una de las villas más exclusivas del resort, ni que Jennifer Lopez también se haya alojado en esa misma villa. Pero basta con mirar las montañas, sentir el sol de Andalucía y descubrir el Mediterráneo al fondo para recordar dónde estamos. En el corazón del Valle del Golf, entre Marbella, Benahavís y Estepona, se encuentra Anantara Villa Padierna Palace Resort.

Un oasis de bienestar

Después de la llegada, lo mejor es no tener demasiada prisa por llegar a la habitación. Villa Padierna se entiende caminando. Los jardines van apareciendo como pequeñas escenas, entre columnas, fuentes y caminos de mármol, y en cada uno hay algo en que detenerse a mirar. La propiedad reúne más de 1.200 obras de arte, una colección que se extiende mucho más allá de los espacios interiores. Hay esculturas grecolatinas, piezas íberas, escudos nobiliarios y lienzos de artistas destacados. Entre jardines y patios aparece también un anfiteatro romano, una capilla y una piscina de inspiración clásica junto a una pérgola. El mármol vuelve a aparecer en los espacios comunes, reflejando la luz cambiante de Andalucía, mientras las fuentes aportan ese sonido continuo del agua que acompaña los paseos.

(Foto: Anantara Villa Padierna)

Las 125 habitaciones, suites y villas continúan esa atmósfera de palacete mediterráneo. Están distribuidas alrededor de patios centrales y jardines y mantienen una decoración serena, con tonos suaves y materiales cálidos que dejan que las vistas hagan buena parte del trabajo. Entre todas ellas hay una que concentra buena parte de la historia reciente del resort. La villa que acogió a Michelle Obama, y en la que también se ha alojado Jennifer Lopez, se extiende por 218 m² distribuidos en tres plantas. Se llama Villa Obama. Tiene dos dormitorios con baño privado, un salón amplio con mobiliario antiguo y obras de arte, piscina privada y una azotea desde la que observar el paisaje. Su precio es de 3.576 euros, con desayuno incluido.

(Foto: Anantara Villa Padierna)

Probablemente, el espacio más inesperado del hotel es el Anantara Spa. Son más de 2.000 m² dedicados al bienestar, una superficie que hace que se sienta más cercano a un pequeño balneario que al spa habitual de un hotel, Hay hammam de agua de mar, sauna griega y finlandesa, sauna seca, salas de vapor balinesas, indias y de sal, iaconium, piscina climatizada, piscina de agua fría, flotarium y circuito aromático. De entre su carta de tratamientos, destaca especialmente el Masaje Anantara para Golfistas, diseñado para trabajar hombros, brazos y espalda después de una jornada en los greens.

(Foto: Anantara Villa Padierna)

Tres campos como extensión del jardín

El golf forma parte del paisaje cotidiano. Alrededor del resort se encuentran Flamingos, Alferini y Tramores, tres campos de campeonato que convierten la propiedad en una de las direcciones más atractivas de Marbella para quienes viajan con los palos en la maleta. Hay algo particularmente bonito en jugar aquí: los campos no parecen completamente separados del hotel. Pilares, vegetación y elementos clásicos aparecen integrados en el recorrido, mientras las vistas se abren hacia las montañas y el Mediterráneo. Además, no es necesario estar alojado en el resort para disfrutar de los campos, lo que permite que Villa Padierna sea también un punto de encuentro para quienes llegan a Marbella exclusivamente a jugar.

(Foto: Anantara Villa Padierna)

Un hotel que permite quedarse dentro

Una de las grandes ventajas de una propiedad así es que no obliga a elegir entre descanso y actividad. El fitness studio equipado con Technogym permite mantener la rutina de entrenamiento y, a pocos pasos, el Racquet Club reúne pistas de pádel, tenis, squash y bádminton. Después está la playa. El hotel ofrece un servicio de traslado hasta Anantara Beach Club, a unos diez minutos en autobús. Las salidas desde el resort se realizan cada hora en punto y las recogidas desde la playa cada hora y media.

Una mesa para cada estado de ánimo

La gastronomía sigue esa misma variedad. La Loggia ofrece cocina malagueña durante el día y cambia hacia una propuesta italiana por la noche. Irene’s Health Kitchen se mueve en el terreno de la cocina saludable, en sintonía con la experiencia de bienestar del resort. Y después está 99 Sushi Bar & Restaurant, también presente en Madrid. Su propuesta japonesa se disfruta especialmente en la terraza, con vistas abiertas hacia el campo de golf. Los nigiris, el maridaje, la falsa pizza de atún y su conocido postre Ferrero son algunos de los platos que protagonizan la experiencia. Al caer la noche, las pequeñas luces de cada mesa empiezan a destacar sobre el jardín.