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El megayate de 125 millones de Udo Müller está en Tarragona: el multimillonario lo ideó a partir de un dibujo en una servilleta

  • Rocío Álvarez
  • Periodista multimedia especializada en belleza, viajes y estilo de vida. Durante mis años de vida, la lectura se ha convertido en una compañera fiel y gracias a ella descubrí mi vocación: crear y transmitir a través de las palabras. Con esta convicción me matriculé para cursar Periodismo en la Carlos III y, después de años formándome, encuentro mi sitio en el mundo: COOL. ¿Mi ley de vida? Nunca desistas, porque el día que lo hagas siempre pensarás en lo que podría haber sido.

Hay barcos que sirven para navegar y otros que parecen concebidos para convertirse en una auténtica pieza de diseño sobre el mar. El Kensho pertenece a esta segunda categoría. El megayate, una de las embarcaciones de lujo más llamativas que pueden verse estos días en Tarragona, ha atracado en el Moll de Lleida de Port Tarraco después de llegar procedente de Ibiza. Sus 75 metros de eslora, su llamativo casco azul turquesa y un interior pensado para ofrecer todas las comodidades imaginables hacen que resulte difícil pasarlo por alto. Pero detrás de su imponente apariencia hay una historia todavía más curiosa: el barco comenzó con algo tan sencillo como un boceto a lápiz realizado por su propio propietario en 2016.

Un gigante de 75 metros en el puerto de Tarragona

La llegada del Kensho ha vuelto a llenar de lujo el horizonte marítimo de Tarragona. El megayate permanece amarrado en el Moll de Lleida, dentro de la marina Port Tarraco, una zona que en estos días reúne otras embarcaciones de grandes dimensiones como el Al Lusail o el Katara. Con 75 metros de eslora y 13 metros de manga, su presencia resulta especialmente llamativa incluso entre otros gigantes de la navegación de recreo.

El proyecto comenzó a tomar forma en 2016 y terminó convertido en realidad en 2022, cuando el astillero italiano Admiral Yachts completó la construcción. El resultado es un superyate diseñado para combinar grandes espacios, tecnología y una estética inspirada en la naturaleza.

Y, como ocurre con muchas de las grandes piezas del lujo, las cifras ayudan a entender la magnitud de la embarcación. Portales especializados sitúan su valor alrededor de los 125 millones de euros, mientras que su mantenimiento anual podría rondar los 11 millones.

(Foto: Charter Index)

Un palacio flotante para 16 invitados

Por dentro, el Kensho está concebido prácticamente como una residencia de lujo sobre el agua. Tiene capacidad para 16 invitados, distribuidos en ocho habitaciones, además de una tripulación formada por alrededor de 20 personas.

La lista de servicios está a la altura de lo que cabe esperar de un superyate de estas características: piscina, club de playa, gimnasio, helipuerto y jacuzzi en cubierta. Todo ello se integra en un diseño que busca que los pasajeros puedan disfrutar del mar sin renunciar a las comodidades propias de una vivienda de alto nivel.

El exterior también juega un papel fundamental. Su casco azul turquesa hace que destaque especialmente cuando permanece amarrado en el puerto y contribuye a esa imagen de pieza escultórica que tiene cuando se observa desde tierra.

Pero más allá de la colección de comodidades, hay un elemento que explica buena parte de su singularidad: la filosofía con la que fue concebido.

(Foto: Charter Index)

Todo empezó con un lápiz

La historia del Kensho podría comenzar perfectamente con una hoja de papel. Según explica el propio astillero, el proyecto nació a partir de un sencillo boceto a lápiz realizado por su propietario en 2016. Una idea personal que posteriormente fue desarrollada por un equipo de expertos hasta convertirse en un barco de 75 metros.

Admiral Yachts presenta precisamente el Kensho como la expresión de la intuición de su propietario y como un proyecto concebido para replantear la relación entre espacio y lujo a bordo. Es una de esas historias que ayudan a entender que detrás de determinadas embarcaciones no existe únicamente una enorme inversión económica, sino también una visión muy concreta de cómo se quiere vivir.

El nombre tampoco es casual.

Kensho es un término japonés relacionado con la idea de alcanzar una comprensión o percepción profunda y está vinculado con el concepto de armonía con la naturaleza y con el budismo zen. Esa filosofía se traslada al propio diseño del barco, que busca crear una experiencia en el mar alejada de la idea tradicional de ostentación y más próxima a la conexión con el entorno.

(Foto: Charter Index)

El lujo también mira hacia la sostenibilidad

Aunque el Kensho pueda parecer, a primera vista, la máxima expresión del exceso, su tecnología incorpora también una preocupación por la eficiencia.

El superyate cuenta con un sistema de propulsión diésel-eléctrica, una solución que forma parte de su apuesta tecnológica y que le ha permitido obtener una certificación Eco. El objetivo es introducir una forma de navegación más eficiente sin renunciar a las prestaciones que se esperan de una embarcación de esta categoría.

Es precisamente esa combinación entre diseño, arquitectura naval, tecnología y filosofía de vida la que ha convertido al Kensho en algo más que otro megayate de lujo.

(Foto: Charter Index)

El propietario detrás del Kensho

Detrás de esta impresionante embarcación está Udo Müller, empresario y multimillonario alemán conocido por ser propietario del grupo Ströer Media, compañía con sede en Colonia especializada en publicidad exterior y digital.

Su vínculo con el proyecto resulta especialmente relevante porque fue él mismo quien realizó aquel primer boceto del que acabaría naciendo el Kensho. La idea pasó después por manos de diseñadores, ingenieros y especialistas hasta materializarse seis años después en Italia.

El barco navega bajo bandera de las Islas Caimán y ahora suma Tarragona a su recorrido mediterráneo después de haber estado en Ibiza. Su presencia en Port Tarraco se integra, además, en un paisaje que cada vez resulta más habitual en el puerto tarraconense: el de los grandes superyates que utilizan la ciudad como escala dentro de sus rutas por el Mediterráneo.