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Alejandra Rubio no convence en las librerías, expertos desmontan el fenómeno de su novela: «El interés duró poco»

  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, llevo años siguiendo de cerca la actualidad social y los personajes que marcan la conversación pública. A lo largo de mi trayectoria he trabajado en medios como Cadena SER, El Independiente, Revista Capital y Diez Minutos, combinando información, análisis y contenido digital. Hoy cuento las historias que hay detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial atención a la actualidad del corazón, las casas reales y el universo televisivo.

La irrupción de Alejandra Rubio en el mundo editorial prometía convertirse en uno de los fenómenos mediáticos del año. La hija de Terelu Campos aterrizó en las librerías el pasado mes de mayo con Si decido arriesgarme, una novela romántica que, según ella misma ha explicado en varias entrevistas, le llevó cerca de dos años escribir. El lanzamiento contaba con ingredientes poco habituales para una autora debutante: una intensa promoción en televisión, una importante campaña en redes sociales, presencia en la Feria del Libro de Madrid y una exposición mediática constante gracias a su popularidad y al peso del apellido Campos. Todo hacía pensar que el libro despertaría un notable interés entre los lectores. Sin embargo, la realidad en las librerías dibuja un panorama mucho más discreto. COOL ha consultado a varios profesionales del sector y la conclusión es prácticamente unánime: la novela no ha conseguido convertirse en uno de los títulos con mayor rotación, ni figura entre las recomendaciones o los libros más solicitados por los clientes.

Las cifras conocidas hasta el momento van en esa misma dirección. La novela habría vendido 1.277 ejemplares durante su primer mes en el mercado y, un mes después, el acumulado rondaría las 1.764 copias, una evolución que refleja una importante ralentización del ritmo de ventas. Aplicando el porcentaje habitual de derechos de autor —entre un 8% y un 10% del precio de venta—, los ingresos generados por el libro se situarían en torno a 2.170 euros brutos. La propia Alejandra Rubio ha restado credibilidad a estos datos y ha asegurado públicamente que «no son así», aunque ha evitado ofrecer cifras alternativas. Más allá de ese debate, el verdadero termómetro del mercado está en las librerías, donde la acogida parece estar lejos del fenómeno editorial que algunos esperaban.

Alejandra Rubio en la Feria del libro de Madrid. (Foto: Europa Press)

Los libreros consultados por COOL coinciden en que el libro ha despertado curiosidad mediática, pero no una demanda sostenida. «Los primeros días hubo algunas ventas porque la gente preguntaba por el libro al verlo en televisión, pero ese efecto se apagó muy rápido», explica el responsable de una librería madrileña. Desde otro establecimiento reconocen que «no está entre los títulos que más salen y hace semanas que nadie lo pide». Incluso hay quien admite que únicamente recibió uno o dos ejemplares en el lanzamiento y que no ha tenido que solicitar nuevas unidades porque el stock inicial sigue siendo suficiente. «No podemos decir que sea un fracaso, porque vender vende, pero desde luego no está funcionando como otros libros de personajes conocidos», resume otro profesional del sector consultado por este medio. Una opinión que se repite en distintos puntos de venta y que invita a pensar que la repercusión mediática no ha terminado de trasladarse a las cajas de las librerías.

El comportamiento comercial parece confirmar esa percepción. Si se toman como referencia las cifras que han trascendido, el descenso de ventas entre el primer y el segundo mes supera el 60%, una caída significativa en un libro que apenas llevaba unas semanas en el mercado. En el sector editorial este tipo de evolución suele interpretarse como la ausencia del conocido «efecto boca a boca», uno de los factores que explica que una novela consiga mantenerse durante meses entre las más vendidas. Cuando un libro conecta con los lectores, son ellos mismos quienes impulsan nuevas compras a través de recomendaciones. En el caso de Si decido arriesgarme, ese fenómeno, al menos por ahora, no parece haberse producido con la intensidad esperada.

Alejandra Rubio en la Feria del libro de Madrid. (Foto: Europa Press)

Precisamente por eso, varios profesionales consideran que el contraste resulta aún más llamativo si se tiene en cuenta la promoción de la que ha disfrutado la autora. Pocas escritoras debutantes cuentan con una plataforma semejante: entrevistas en programas de máxima audiencia, cientos de miles de seguidores en redes sociales, presencia continuada en medios de comunicación y numerosas firmas durante la Feria del Libro. «Con esa exposición, lo lógico habría sido que el libro tuviera una salida mucho más fuerte», explica uno de los libreros consultados por COOL. Otro añade que «la notoriedad ayuda a vender durante los primeros días, pero si el lector no recomienda el libro, el interés cae muy deprisa».

Las comparaciones con otros personajes populares que también han publicado libros en los últimos años tampoco favorecen a Alejandra Rubio. Mar Flores habría superado los 5.300 ejemplares vendidos, mientras que Bárbara Rey rondaría los 3.900. La diferencia es todavía mayor si se mira a Terelu Campos, cuya autobiografía alcanzó los 34.000 ejemplares, o a nombres como Isabel Preysler y Ana Milán, que también superaron ampliamente la barrera de los 30.000. Es cierto que existen diferencias importantes entre unos títulos y otros —las memorias suelen despertar más interés que una novela de ficción—, pero los datos permiten poner en contexto el recorrido comercial del debut literario de Alejandra Rubio.

Alejandra Rubio en la Feria del libro de Madrid. (Foto: Europa Press)

Otro aspecto que varios libreros subrayan a COOL es que el buen comportamiento inicial en plataformas como Amazon no siempre refleja lo que ocurre en las librerías tradicionales. La novela llegó a situarse durante sus primeras horas como número uno en una categoría concreta de la plataforma, un logro que la propia Alejandra celebró públicamente. Sin embargo, los profesionales recuerdan que esos rankings cambian constantemente y responden a categorías muy específicas. «Ser número uno durante un día en una categoría determinada no significa necesariamente que estés entre los libros más vendidos del país», explica uno de los expertos consultados. «La verdadera prueba llega varias semanas después, cuando se analiza si el libro sigue saliendo de las estanterías o deja de tener movimiento».

Mientras tanto, Alejandra Rubio mantiene un discurso optimista. La colaboradora ha defendido en varias ocasiones que está satisfecha con el resultado de su primera novela y ha evitado entrar en polémicas sobre las cifras de ventas. Sin embargo, la fotografía que trasladan las librerías consultadas por este medio es clara: Si decido arriesgarme ha generado conversación, titulares y expectación mediática, pero todavía no ha logrado convertirse en uno de los títulos con mayor demanda entre los lectores, un aspecto que, en última instancia, sigue siendo el indicador más fiable para medir el verdadero alcance de un fenómeno editorial.