La historia detrás del apellido de la familia real británica
La Reina Isabel II decidió añadir el apellido Mountbatten al Windsor como gesto hacia el príncipe Felipe
Los royals con título no usan este apellido, pero sí los que no lo tienen
Cuando Meghan Markle en su nuevo proyecto de la mano de Netflix le dijo a Mindy Kaling que el apellido familiar era Sussex reforzó su vínculo con la herencia que el príncipe Harry recibió de la Reina Isabel II el día de su boda. Al igual que al príncipe Guillermo se le otorgó el título de duque de Cambridge -y otros dos más- cuando se casó con Kate Middleton, la monarca decidió darle a su nieto Harry el ducado de Sussex y por consiguiente, su esposa recibió el título de duquesa de Sussex.
Un título que ambos han conservado a pesar de su salida de la familia real y de que no pueden utilizar en público y para cuestiones oficiales el tratamiento de alteza real.
Sin embargo, sus hijos en origen no llevaban el apellido Sussex, sino el de Mountbatten-Windsor. Este es el apellido que la familia real ostenta al margen de los títulos que tenga, pero lo habitual es que se conozca a sus miembros por su título. Por ejemplo, Guillermo y Harry fueron Gales mientras su padre era príncipe de Gales y ahora son los hijos del primero los que han cambiado el Cambridge por Gales.
En el caso de Archie y Lilibet, cuando nacieron no eran príncipes porque su abuelo aún no era rey y por eso se les inscribió como Mountbatten-Windsor, un apellido que su padre nunca ha usado. Ahora ya llevan Sussex porque son príncipes.
La historia del Mountbatten-Windsor
El apellido Mountbatten-Windsor representa una importante evolución dentro de la familia real británica y se remonta de manera oficial a 1960. Antes de eso y desde que Jorge V decidiera cambiar el nombre de la dinastía para evitar relaciones con la herencia germana en un momento crítico de la historia, la familia real era simplemente Windsor. Fue Jorge V el que, en un momento crítico de la historia, durante la Primera Guerra Mundial, decidió cambar el Sajonia-Coburgo y Gotha por Windsor para, de alguna manera, dejar atrás la herencia germánica. Eligió un nombre muy inglés, que ha permanecido hasta ahora.
El Mountbatten-Windsor implica la unión de dos linajes a través del matrimonio de Felipe de Edimburgo (Battenberg o Mountbatten) y la Reina Isabel II. Fue en la década de 1960 cuando Isabel II firmó un decreto que establecía su uso para los descendientes que no ostentaran títulos reales, como gesto hacia su marido, que no estaba de acuerdo con el hecho de que sus hijos no llevaran su apellido.
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