Los duques de Edimburgo recuerdan una de las etapas más felices de la vida de Isabel II en Malta
Los duques de Edimburgo han viajado a Malta
Allí pasó la Reina Isabel II una época muy feliz de su vida
Los duques de Edimburgo se encuentran de viaje oficial en Malta para celebrar el 60 aniversario de su independencia. Un viaje muy especial para el hijo menor de la Reina Isabel II por el vínculo que la monarca tenía con la isla. Fue allí donde Isabel II formó un hogar antes de tener que asumir las responsabilidades como jefa de Estado tras la muerte de su padre, Jorge VI, y donde consiguió llevar una vida más o menos normal, alejada de presiones y compromisos.
Quizás por eso, la madre del rey Carlos III siempre recordó su etapa en Malta con mucho cariño, al igual que los príncipes de Gales hablan de los años en los que Guillermo era piloto de ambulancias aéreas y ambos vivían en su casa de Norfolk, Anmer Hall.
La feliz vida de la Reina Isabel II en Malta
Fue entre los años 1949 y 1951 cuando Isabel II vivió en Malta -donde habían destinado al príncipe Felipe-, como la esposa de un oficial de la Marina y, curiosamente, con el título de duquesa de Edimburgo. Un título que su padre había otorgado al príncipe Felipe con motivo de su boda. En un primer momento, el marido de la Reina continuó volcado en su carrera militar pero el prematuro fallecimiento de Jorge VI truncó sus planes, y también la tranquilidad de la entonces princesa en Malta. La madre de Carlos III se convirtió en Reina en 1952 cuando su padre murió en Sandringham a consecuencia de un cáncer. Un episodio que hizo que tuviera que cambiar radicalmente de vida.
Durante su etapa en Malta, la pareja se instaló en Villa Guardamangia, una casa adosada en La Valeta. La propiedad se la había legado a Felipe su tío, Lord Mountbatten y estaba construida en estilo tradicional de la isla. Fue el único hogar que la pareja compartió fuera del Reino Unido. Aunque el primer viaje a Malta fue en 1949, la monarca hizo de Villa Guardamangia su hogar entre 1950 y 1951. Se convirtió en una más en la isla, participando en fiestas, visitando comercios locales e incluso colaboró con diferentes asociaciones.
A lo largo de su reinado, Isabel II visitó la isla de Malta hasta en seis ocasiones. Viajes que para ella estuvieron cargados de significado y que le recordaban una de las etapas más tranquilas y felices de su vida. La última vez fue en 2015, cuando aprovechó para dedicar unas bonitas palabras a la isla: «Visitar Malta siempre es muy especial para mí. Recuerdo mis días felices aquí con el príncipe Felipe cuando nos acabábamos de casar», dijo. No obstante, no pudo pisar de nuevo Villa Guardamangia porque el edificio se encontraba en mal estado y en medio de una disputa legal entre los propietarios y el Gobierno. Ahora ha sido su hijo menor en compañía de su esposa los que han tomado el testigo en un viaje cargado de simbolismo y en el que el que fuera hogar de la monarca se ha convertido en un museo.
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