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El truco de una dermatóloga para lograr una mayor longevidad capilar: «El folículo envejece como cualquier célula»

Hablamos constantemente del envejecimiento de la piel, pero hay otra zona que también acusa el paso del tiempo y que durante años ha quedado en un segundo plano: el cuero cabelludo y el cabello. Con los años, la melena puede perder grosor, densidad, brillo y elasticidad, además de volverse más frágil y quebradiza. Y lo más importante: estos cambios pueden aparecer antes de los 40 años. Para entender qué sucede y por qué nuestro cabello cambia con el tiempo, hablamos con la dermatóloga María Vitale, que explica cuáles son los principales signos del envejecimiento capilar y qué factores pueden acelerarlo.

El envejecimiento capilar es un proceso progresivo que afecta tanto al folículo como a la fibra capilar. No se limita a la aparición de canas, sino que puede traducirse en menos densidad, menor grosor, pérdida de brillo, deshidratación y una mayor fragilidad. Como explica María Vitale, «el folículo envejece como cualquier célula, pierde capacidad regenerativa, se oxida y deja de producir ese cabello con la misma calidad». Es decir, con el paso del tiempo, el folículo puede perder parte de su capacidad para producir un cabello tan fuerte y resistente como antes.

Los primeros signos no siempre son evidentes. Podemos notar que la coleta tiene menos volumen, que el cabello se rompe con mayor facilidad o que resulta más complicado conseguir una melena con cuerpo. También puede aumentar la caída. «Existen diferentes signos que indican ese envejecimiento capilar», señala la dermatóloga, entre ellos el adelgazamiento del cabello y la pérdida de «brillo, densidad y elasticidad».

(Foto: @georginagio)

La edad no es el único culpable

Aunque el paso del tiempo es un factor inevitable, el envejecimiento capilar es multifactorial. La genética tiene un papel importante, pero también los cambios hormonales pueden modificar el ciclo del cabello. Es especialmente relevante en etapas como la menopausia, cuando las variaciones hormonales pueden favorecer una pérdida progresiva de densidad.

Pero también hay factores externos que pueden acelerar este proceso. La radiación ultravioleta, la contaminación ambiental y el uso frecuente de productos químicos agresivos pueden afectar a la calidad de la fibra y al entorno del folículo. El estrés también puede tener un impacto sobre el ciclo capilar. «Factores como el estrés, los rayos ultravioleta o los cambios hormonales alteran el ciclo capilar», apunta Vitale. Por eso, hablar de envejecimiento capilar significa mirar el conjunto y no únicamente la edad.

‘Future IQ’ de K18: la longevidad llega al cabello

(Foto: Sephora)

Dentro de esta nueva generación de tratamientos se encuentra Future IQ de K18, un sérum biomimético de longevidad y anticaída diseñado específicamente para actuar sobre el cuero cabelludo. Según la información facilitada por la marca, su tecnología MultiVital™ combina diferentes mecanismos destinados a proteger las raíces frente al estrés oxidativo y favorecer la salud del folículo. La marca ha estudiado el fenómeno del envejecimiento prematuro y, en una investigación realizada con 300 mujeres, el 69% afirmó que las canas habían comenzado antes de lo esperado, mientras que el 66% señaló que la caída también había aparecido prematuramente.

El producto se aplica una vez al día, por la noche, directamente sobre el cuero cabelludo, seco o húmedo. La recomendación es utilizar cuatro goteros, distribuir el sérum mediante un masaje y dejarlo actuar sin aclarar. K18 plantea un uso de tres meses y señala resultados progresivos relacionados con la caída, el volumen y la densidad. Future IQ está disponible en Sephora por 128 euros. Más allá del producto, su lanzamiento refleja una tendencia que gana fuerza: cuidar el cabello desde la raíz y no esperar a que los signos del envejecimiento sean evidentes.

Prevenir antes de que se note

El cabello no envejece de un día para otro. Los cambios aparecen poco a poco y pueden pasar desapercibidos durante meses o incluso años. Por eso, prestar atención a una pérdida progresiva de densidad, un cabello más fino, menos brillo o un aumento de la caída puede ayudarnos a detectar que algo está cambiando.

«El envejecimiento capilar comienza antes de que lo notes», recuerda María Vitale. Y precisamente por eso la prevención adquiere cada vez más importancia. Proteger el cabello de las agresiones externas, cuidar el cuero cabelludo y consultar con un especialista cuando aparecen cambios persistentes son claves para mantener su salud. Porque, como concluye la dermatóloga, «prevenir es la clave».