Comunidad Valenciana
HUELGA EN LA EDUCACIÓN VALENCIANA

La presión catalanista rompe la unidad sindical: solo 3 sindicatos exigen la primacía del valenciano

CSIF y ANPE no suscribieron la exigencia del catalanista STEPV, UGT y CCOO de que el valenciano fuera única lengua vehicular

La unidad sindical en torno a la huelga de educación valenciana no se rompió cuando CSIF y ANPE aceptaron la oferta retributiva de la Consellería de Educación de incrementar el salario mensual de los profesores en 200 euros en el plazo de los próximos 14 meses. Ese acuerdo es histórico, porque supone la mayor subida salarial de España. Sin embargo, la unidad sindical en torno a la huelga quedó tocada la mañana de este pasado lunes. Fue entonces cuando tres de los sindicatos convocantes de las movilizaciones, STEPV, CCOO y UGT, decidieron incluir entre las reivindicaciones para acabar con la huelga de educación la de que el valenciano fuera la única lengua vehicular en la educación valenciana, tal como adelantó este lunes OKDIARIO. Ese criterio no era compartido por los otros dos sindicatos convocantes, CSIF y ANPE. En concreto, CSIF defiende que las dos lenguas, castellano y valenciano, sean vehiculares en la educación valenciana.

Los sindicatos CSIF y ANPE no firmaron ese documento, según han confirmado fuentes sindicales. Según también las fuentes consultadas antes citadas, el documento sí llevaba las rúbricas del sindicato catalanista STEPV, de UGT y de CCOO.

Ahí se incluían las reivindicaciones publicadas por OKDIARIO, todas de un marcado corte catalanista, como que el valenciano sea la única lengua vehicular en la educación valenciana o que los libros de autores catalanes vuelvan a la educación valenciana, como sucedía en los tiempos de Ximo Puig y Compromís.

STEPV, UGT y CCOO reclamaban la garantía institucional del blindaje del modelo plurilingüe, pero con el «valenciano como lengua vehicular preferente» y eje de cohesión social del sistema educativo. De facto, priorizar el valenciano sobre el castellano. Es decir, retornar al modelo de PSOE y Compromís.

Se trataba de reivindicaciones en materia lingüística que son, además, inasumibles para el Gobierno valenciano, impulsor de la nueva ley de libertad educativa, cuyos mayores logros han sido acabar con el procés a la valenciana vivido en los tiempos de gobierno del socialista Ximo Puig y Compromís y situar en manos de las familias la lengua en que quieren que estudien sus hijos e hijas y no dejarlo en manos del político de turno.