Superbacterias: el gran reto sanitario del siglo XXI
Las bacterias, o al menos algunas de ellas, son necesarias para el cuerpo humano. Pero, ¿cuáles son las llamadas superbacterias?
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Durante buena parte del siglo pasado, los antibióticos cambiaron las reglas del juego. No es una exageración. Infecciones que antes podían acabar con la vida de una persona pasaron a tratarse en pocos días. La medicina moderna avanzó apoyándose en esa seguridad, se trata de mantener operativa la capacidad de mantener el protocolo médico de tratamientos, control de medicamentos, etc.
Las llamadas superbacterias representan precisamente ese desafío. Son un recordatorio de que la batalla entre microorganismos y tratamientos nunca ha terminado. Vemos cómo evolucionan las bacterias y se adaptan para su supervivencia.
Lo hacen, además, con una eficacia sorprendente.
Qué son exactamente las superbacterias
Aunque el término aparece constantemente en medios de comunicación, conviene aclarar algo desde el principio. Se trata de bacterias que han desarrollado resistencias a los medicamentos actuales.
En determinados casos, la situación es más compleja porque determinados microorganismos logran esquivar varios grupos de antibióticos al mismo tiempo, reduciendo considerablemente las opciones de tratamiento disponibles.
Las bacterias llevan miles de millones de años sobreviviendo en entornos cambiantes. Evolucionar forma parte de su propia naturaleza. Las superbacterias supervivientes continúan multiplicándose y transmiten sus mecanismos de defensa a las generaciones siguientes.
Lo verdaderamente llamativo es la velocidad a la que puede ocurrir todo esto.
Las bacterias se reproducen muy deprisa. Algunas especies pueden generar nuevas generaciones en cuestión de minutos. Eso acelera enormemente cualquier proceso evolutivo. Incluso se dice que intercambian información genética entre ellas. Es como si pudieran prestarse herramientas unas a otras.
Y cuando una de esas herramientas consiste en resistir un antibiótico, el problema se expande con rapidez.
Un problema silencioso que crece cada año
Hay amenazas sanitarias que aparecen de forma abrupta. Un brote epidémico, una enfermedad emergente o una crisis concreta generan titulares inmediatos y ocupan portadas durante semanas.
La resistencia antimicrobiana sigue una dinámica muy distinta. No suele provocar imágenes impactantes ni noticias urgentes de un día para otro. Avanza lentamente. Casi siempre fuera del foco mediático. Precisamente por eso muchos especialistas la consideran especialmente peligrosa.
No existe un único momento que permita señalar cuándo empezó el problema. Se ha ido construyendo poco a poco durante décadas.
Lo relevante es que este fenómeno no distingue fronteras. Afecta a países desarrollados y en desarrollo. Aparece en grandes hospitales universitarios y en centros sanitarios mucho más modestos. Los viajes internacionales, el comercio global y la propia capacidad de adaptación de los microorganismos favorecen una circulación constante de bacterias resistentes.
Las bacterias que más preocupan a los expertos
No todas las bacterias resistentes representan el mismo nivel de amenaza. Las que más preocupan lo hacen por afectar a los pacientes más vulnerables o por una especial resistencia a medicamentos.
Entre las más conocidas aparece Staphylococcus aureus resistente a meticilina. No es necesario memorizar todos estos nombres.
Lo importante es entender que muchas de estas bacterias forman parte de entornos cotidianos o sanitarios habituales. No son microorganismos exóticos descubiertos recientemente. Precisamente ahí reside parte del problema.
Estamos hablando de bacterias conocidas que han aprendido a defenderse mejor.
Cómo afecta a la medicina moderna
Quizá este sea el aspecto más importante de todos. Cuando se menciona la resistencia a los antibióticos, mucha gente imagina infecciones más largas o tratamientos menos eficaces. Eso ya sería suficientemente preocupante.
Pensemos en un trasplante de órgano. O en una operación cardíaca compleja. Incluso en tratamientos contra determinados tipos de cáncer que debilitan temporalmente el sistema inmunitario.
En todos esos escenarios existe riesgo de infección bacteriana. Los antibióticos actúan como una red de seguridad. No eliminan completamente el riesgo, pero ayudan a mantenerlo bajo control.
Si esa red pierde eficacia, las reglas cambian. Las intervenciones médicas no desaparecen de la noche a la mañana, pero pueden volverse más complejas, más costosas y más peligrosas.
Es un aspecto que rara vez aparece en las conversaciones cotidianas sobre resistencia antimicrobiana, aunque probablemente sea uno de los más importantes desde el punto de vista sanitario.
Qué se está haciendo para combatirlas
Afortunadamente, no se trata de una amenaza ignorada. Se llevan a cabo muchas estrategias. Una de las más relevantes consiste en optimizar el uso de antibióticos. Esto implica prescribirlos únicamente cuando son necesarios y seleccionar el tratamiento más adecuado para cada situación.
La vigilancia epidemiológica también ha adquirido un papel fundamental. Los sistemas hospitalarios mejoran sus protocolos preventivos de infecciones, de higiene, aislamiento de pacientes, etc.
Es verdad que las bacterias evolucionan deprisa. La investigación biomédica necesita tiempo. Por eso la prevención sigue siendo una de las herramientas más valiosas disponibles.
El papel de cada persona
A veces los problemas globales parecen tan grandes que cuesta imaginar cómo puede influir una decisión individual. Con las superbacterias ocurre algo parecido.
Sin embargo, las acciones cotidianas siguen teniendo importancia. Utilizar antibióticos únicamente cuando los prescribe un profesional sanitario es una de ellas. Respetar la duración del tratamiento también. Guardar antibióticos para futuras ocasiones o compartirlos con otras personas son prácticas que conviene evitar.
La prevención de infecciones desempeña igualmente un papel relevante. Lavarse correctamente las manos, mantener hábitos de higiene adecuados y seguir las recomendaciones de vacunación contribuye a reducir la circulación de enfermedades y, en consecuencia, la necesidad de utilizar antibióticos.
Lecturas recomendadas
La amenaza de las superbacterias
Invasión de las superbacterias
Temas:
- Bacterias
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