Ciencia
Paleontología

Profunda decepción entre los paleontólogos: el pulpo más antiguo del mundo era realmente un fósil de otra especie

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

De vez en cuando los paleontólogos hacen nuevos descubrimientos, pero a veces también toca cambiar lo que pensábamos sobre hallazgos que dábamos por seguro. Es lo que ha ocurrido con el supuesto fósil de un pulpo de hace 300 millones de años.

Por increíble que parezca, esa interpretación acaba de ser descartada. Realmente no era un pulpo primitivo, sino de otra especie. Concretamente es un pariente de los nautiloides.

Los científicos bautizaron en el año 2000 al fósil como Pohlsepia mazonensis y lo descubrieron en Illinois, en Estados Unidos. La nueva investigación se ha publicado en Proceedings of the Royal Society B, y confirma que se trataba de otro animal.

El fósil que lleva engañando a los paleontólogos desde hace millones de años

Cometer errores en la paleontología puede pasar, pero lo cierto es que el fósil ya tenía cosas extrañas desde hace millones de años. El detalle que ha provocado el equívoco es el estado del animal.

El organismo pasó semanas descomponiéndose antes de quedar enterrado, un proceso que alteró su forma de manera decisiva. Esa degradación generó estructuras que recordaban a tentáculos, aletas e incluso a un posible saco de tinta.

Con esa apariencia, los investigadores interpretaron que estaban ante un pulpo primitivo, lo que adelantaba su origen en unos 150 millones de años.

Aun así, con el paso del tiempo fueron surgiendo dudas sobre esta clasificación, aunque no existían herramientas suficientemente precisas para resolverlas.

Cómo descubrieron que el fósil del pulpo pertenecía a otro animal

La revisión definitiva ha sido posible gracias al uso de técnicas de imagen por sincrotrón, que permiten analizar el interior de los fósiles sin dañarlos.

Gracias a esta herramienta los paleontólogos han descubierto un detalle determinante: una rádula. Es decir, una estructura alimentaria formada por filas de diminutos dientes propia de los moluscos.

Pero lo más relevante a nivel científico ha sido el número de dientes. El fósil tiene almenos 11 por fila, una cifra incompatible con los pulpos, que tienen entre siete y nueve, pero cercana a los nautiloides, que alcanzan alrededor de trece.

Además, estos dientes coinciden con los de Paleocadmus pohli, una especie ya identificada en el mismo yacimiento.

Por todo ello los paleontólogos consideran que ya no hay pruebas válidas de que el fósil sea un pulpo primitivo. Simplemente toca aceptar que se malinterpretaron los datos por su aspecto externo.

El descubrimiento paleontológico que cambia la evolución de los pulpos

La nueva clasificación elimina una de las principales pruebas que situaban el origen de los pulpos mucho antes de lo que ahora se considera probable. Con estos datos, gana peso la idea de que aparecieron durante el período Jurásico.

También se refuerza la hipótesis de que la separación entre pulpos y otros cefalópodos, como los calamares, se produjo en la era Mesozoica, lo que apunta a un origen más reciente.

Pero eso no significa que el fósil estadounidense no tenga valor, sino que lo ha convertido en el registro más antiguo conocido de tejido blando en un nautiloide, ya que supera el récord anterior en unos 220 millones de años.

Además, el caso demuestra hasta qué punto los pequeños detalles pueden cambiar lo que se creía sobre la historia de la vida en la Tierra.