El nuevo objetivo del asteroide YR4 que preocupa a la ciencia: puede afectar a la Tierra
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A comienzos de 2025, la comunidad científica planteó la posibilidad de que el asteroide 2024 YR4, de entre 40 y 60 metros de diámetro, pudiera impactar contra la Tierra en 2032. Sin embargo, con una probabilidad ligeramente superior al 1%, el escenario era poco probable, algo que terminó confirmándose en mayo de 2025 tras nuevas observaciones más precisas. Sin embargo, si bien el impacto no se produciría sobre la superficie terrestre, nuestro planeta sufriría las consecuencias de la colisión del asteroide con la Luna.
Este fenómeno, cuya probabilidad se estima entre un 3,8% y un 4,3%, tendría lugar el 22 de diciembre de 2032 y liberaría una energía de 6,5 megatoneladas de TNT, generando un cráter de un kilómetro de diámetro sobre la superficie lunar. Dicho impacto provocaría la eyección de 100 millones de kilogramos de escombros hacia el espacio, algunos de los cuales podrían entrar en la atmósfera terrestre atraídos por la gravedad de nuestro planeta.
Impacto del asteroide 2024 YR4 contra la Luna
«El asteroide 2024 YR4 es un asteroide cercano a la Tierra, lo que significa que es un asteroide que tiene una órbita que lo lleva al interior de la región de la órbita terrestre en el sistema solar. Se estima que 2024 YR4 mide entre 40 y 90 metros de ancho y tiene una probabilidad muy pequeña de hacer impacto con la Tierra el 22 de diciembre de 2032.
Si el asteroide entrara en la atmósfera sobre una región poblada, una explosión en el aire de un objeto en el lado más pequeño del rango de tamaño, de unos 40 a 60 metros, podría romper ventanas o causar daños estructurales de menor importancia en una ciudad. Un asteroide con un tamaño de unos 90 metros, lo cual es mucho menos probable, podría causar daños más graves, y podría derribar estructuras residenciales en una ciudad y romper ventanas en regiones más grandes», explica la NASA.
A comienzos de 2025, el asteroide 2024 YR4 llegó a alcanzar el nivel 3 en la escala de Torino, un umbral que implica una probabilidad de colisión con la Tierra superior al 1%. Finalmente, las observaciones posteriores permitieron descartar cualquier riesgo para nuestro planeta, aunque no para la Luna. Los modelos más recientes sugieren que, aunque la Tierra queda fuera de peligro, existe una posibilidad de impacto lunar en 2032.
De momento, sólo queda esperar. El asteroide se ha alejado y no volverá a situarse en una posición favorable para su observación hasta 2028. Será entonces cuando los astrónomos podrán afinar ese 4,3% de probabilidad y determinar con mayor precisión si en 2032 impactará contra la Luna.
La NASA recuerda que es habitual que las observaciones iniciales y los modelos de riesgo se actualicen conforme se recopilan nuevos datos y se perfeccionan los cálculos. «Queremos continuar con las búsquedas, queremos seguir haciendo el trabajo que estamos haciendo, pero el público puede saber que hemos establecido un plan y que el plan está funcionando», afirmó Andrew Rivkin, científico planetario de la Universidad Johns Hopkins en Maryland, al medio especializado IFLScience.
La importancia de la defensa planetaria
La Oficina de Defensa Planetaria de la ESA es un elemento clave para las actividades de seguridad y protección del espacio de la Agencia. Sus objetivos son conocer la posición, actual y futura, de los objetos cercanos a la Tierra con respecto a nuestro planeta, calcular la probabilidad de impacto en la Tierra y evaluar las consecuencias de un posible impacto. Las principales áreas de actuación son:
- La ESA desarrolla una red de telescopios para la detección y seguimiento de objetos cercanos a la Tierra. Entre ellos destaca el sistema Flyeye, que escanea el cielo de forma automatizada dividiendo las imágenes para ampliar el campo de visión. Además, emplea telescopios de prueba y estaciones ópticas en distintos países para rastrear asteroides y mejorar la capacidad de alerta temprana ante posibles impactos.
- Los datos sobre objetos cercanos a la Tierra se recogen mediante telescopios y radares de todo el mundo y se envían al Centro de Planetas Menores (MPC) en Estados Unidos, que centraliza las observaciones de asteroides y cometas. Posteriormente, el Centro de Coordinación de Objetos Cercanos a la Tierra (NEOCC) de la ESA, con sede en Italia, analiza esta información para calcular órbitas, evaluar riesgos y realizar el seguimiento de posibles impactos.
- Cuando se identifica un asteroide potencialmente peligroso, las agencias de emergencias reciben información del riesgo junto con asesoramiento del NEOCC. La Oficina de Defensa Planetaria evalúa y gestiona estas amenazas. Además, la ESA desarrolla herramientas de simulación y defensa, como la misión Hera, que estudia el efecto del impacto de DART en un sistema binario de asteroides para mejorar las estrategias de desviación y protección planetaria.
La Estación Óptica Terrestre (OGS) de la ESA en Tenerife, con un telescopio de 1 metro de diámetro, es la principal instalación óptica que la ESA emplea para el seguimiento de asteroides. Normalmente se utiliza para observar objetos cercanos a la Tierra durante cuatro noches alrededor de la luna nueva.