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La NASA confirma en 2026 un hallazgo que parece imposible: encuentran una ‘nueva Tierra’ en una zona habitable

  • Janire Manzanas
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Investigadores de la NASA han identificado un exoplaneta rocoso cuya masa, tamaño y órbita son muy similares a los de la Tierra. Bautizado como «HD 137010 b», se encuentra a una distancia aproximada de 146 años luz del Sistema Solar y orbita alrededor de una estrella catalogada como «HD 137010», cuya composición es comparable a la de nuestro Sol, aunque esta estrella es menos luminosa y más fría. Los astrónomos que estudian este cuerpo celeste lo califican como una «Tierra fría», ya que su temperatura superficial es mucho más baja que la de nuestro planeta.

El hallazgo se produjo gracias a un análisis de los datos recopilados por el telescopio espacial Kepler durante la misión K2. El tránsito, que consistió en la ligera disminución de brillo estelar causada por el paso del planeta, duró aproximadamente 10 horas, en comparación con las 13 horas que tarda la Tierra en atravesar el disco solar desde nuestra perspectiva. Este detalle permitió a los científicos estimar el tamaño del planeta: apenas un 6% más grande que la Tierra. Asimismo, su período orbital es muy cercano al año terrestre: 355 días.

Un exoplaneta con características similares a la Rierra

Lo que hace especialmente llamativo a HD 137010 b es la proximidad relativa a nuestro Sistema Solar. A 146 años luz, se encuentra mucho más cerca que otros exoplanetas potencialmente habitables descubiertos en las últimas décadas, como Kepler-186f, situado a más de 490 años luz. Por lo tanto, es un candidato ideal para futuras investigaciones y estudios de observación directa.

La órbita de este exoplaneta es casi circular y tiene un período muy similar al terrestre. Esto significa que podría experimentar estaciones análogas si su eje de rotación presenta cierta inclinación. Sin embargo, al ser su estrella más fría que nuestro Sol, la cantidad de energía que llega al planeta es insuficiente para generar un clima templado sin la intervención de un potente efecto invernadero

Alexander Venner, líder de la investigación y doctorando en la Universidad de Southern Queensland, destacó que «si el planeta cuenta con una atmósfera densa con mayor concentración de gases como el CO₂, podría generar un efecto invernadero capaz de suavizar las temperaturas y permitir la existencia de agua líquida».

Condiciones extremas y posibilidades de vida

La temperatura media estimada de HD 137010 b, entre -68 °C y -70 °C. Sara Webb, astrofísica de la Universidad de Swinburne que no participó en el estudio, señaló que este planeta podría comportarse como una «superbola de nieve», con grandes masas de agua congelada y posiblemente océanos subterráneos bajo el hielo, si la presión y la geotermia fueran suficientes. Por otro lado, al ser sólo un 6% más grande que la Tierra, HD 137010 b podría tener una gravedad similar a la terrestre.

Teniendo todo esto en cuenta, los astrónomos creen que HD 137010 b se encuentra dentro de lo que se denomina la «zona habitable conservadora» de su estrella con un 40% de probabilidad. Esto significa que, bajo condiciones favorables, el planeta podría mantener agua líquida en su superficie, aunque lo más probable que la mayor parte del agua se encuentre congelada.

Futuras investigaciones

El hallazgo de HD 137010 b tiene implicaciones significativas para la astronomía y la búsqueda de vida fuera del Sistema Solar. Por un lado, permite estudiar un exoplaneta rocoso relativamente cercano. Y, por otro, abre la posibilidad de observar fenómenos que podrían ser comunes en planetas similares a la Tierra, pero en condiciones de frío extremo.

Chelsea Huang, una de las autoras del estudio, destacó que la proximidad de HD 137010 b lo convierte en un candidato ideal para futuras misiones de observación directa. Para ello, la NASA planea utilizar el satélite TESS, mientras que la Agencia Espacial Europea (ESA) apunta con su telescopio CHEOPS para obtener datos más precisos sobre su órbita y atmósfera.

Alexander Venner, coautor del estudio, detalla lo siguiente en un comunicado: «Los descubrimientos previos de planetas del tamaño de la Tierra en zonas habitables se han producido principalmente alrededor de las llamadas enanas rojas, que son mucho más pequeñas y tenues que nuestro Sol. A los científicos les preocupa que estos planetas puedan perder toda su atmósfera debido a la radiación de alta energía de sus estrellas anfitrionas. En contraste, la estrella anfitriona de HD 137010 b tiene propiedades mucho más cercanas a las de nuestro Sol, lo que aumenta la probabilidad de que el planeta pueda mantener una atmósfera según los modelos teóricos actuales».

El estudio, titulado «Un candidato a planeta del tamaño de la Tierra, frío, transitando una enana K de magnitud décima desde K2», fue elaborado por el Dr. Alexander Venner, la Dra. Chelsea Huang, Shishir Dholakia y el Profesor Robert Wittenmyer de UniSQ, así como investigadores de la Universidad de Harvard y el Instituto Smithsonian, la Universidad de Oxford, el Centro Ames de la NASA, y el Observatorio Brorfelde (Dinamarca), junto con una red de «científicos ciudadanos» de todo el mundo.