Historia

Es la historia que ha dejado a los expertos sin palabras: una simple roca comprada en Marruecos en 2011 resultó ser un meteorito de valor incalculable

Roca comprada en Marruecos
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

En 2011, apareció en el desierto del Sáhara un meteorito de origen marciano bautizado como Northwest Africa 7034 (NWA 7034), o Black Beauty. Posteriormente, un coleccionista adquirió la roca, que despertó un gran interés científico debido a su composición, formada por minerales de distintas edades, algo poco habitual entre los meteoritos procedentes de Marte. Los estudios realizados indican que este fragmento perteneció a la corteza marciana y fue expulsado del planeta tras un gran impacto, convirtiéndose en una de las muestras más valiosas para conocer la evolución geológica del planeta rojo.

Entre sus características más destacadas se encuentra la presencia de un cristal de circón con una antigüedad aproximada de 4.450 millones de años, correspondiente a las primeras etapas de formación del planeta rojo. Además, Black Beauty contiene una cantidad de agua muy superior a la observada en otros meteoritos marcianos, así como elementos como hierro, aluminio, sodio y magnetita. La presencia de éste último mineral indica que parte de la roca se formó en un ambiente con agua a alta temperatura y condiciones oxidantes.

La roca hallado en Marruecos en 2011

El meteorito Black Beauty constituye una auténtica cápsula del tiempo sobre la historia de Marte. Un estudio publicado en 2025 analizó un cristal de circón con una antigüedad de 4.450 millones de años, lo que lo convierte en uno de los materiales marcianos más antiguos estudiados hasta la fecha.

A diferencia de la mayoría de los meteoritos procedentes de Marte, que pertenecen a épocas geológicas más recientes, Black Beauty ofrece información sobre las primeras etapas de formación del planeta. Además, destaca por contener una cantidad de agua diez veces superior a la de otros meteoritos marcianos. Mediante técnicas avanzadas de tomografía de rayos X y de neutrones, los investigadores localizaron el hidrógeno en pequeños depósitos de oxihidróxidos de hierro, demostrando la existencia de un importante reservorio de agua en el interior de la roca.

El análisis también reveló que parte del meteorito se formó en un ambiente hidrotermal, con agua a una temperatura muy elevada y condiciones oxidantes. Los descubrimientos más recientes, publicados en 2026, muestran que estos compuestos son muy similares a las muestras que el rover Perseverance está recogiendo en el cráter Jezero, lo que sugiere que hace más de 4.000 millones de años existían depósitos de agua ampliamente distribuidos por la superficie marciana.

Estos resultados refuerzan la hipótesis de que Marte reunió condiciones favorables para albergar vida microbiana en el pasado, aunque todavía no existen pruebas que lo confirmen. Asimismo, ponen de manifiesto el enorme valor científico de las muestras marcianas y la importancia de las futuras misiones que pretenden traer material del planeta rojo a la Tierra.

«La cifra de meteoritos marcianos conocidos oscila entre los 60 y los 100, dependiendo de cuántos fragmentos tenga emparejados. Por ejemplo, cuando un meteorito entra en la atmósfera, se rompe y los restos se dispersan a lo largo de un amplia zona. Algunas veces se encuentran en lugares distintos y con años de diferencia, por lo que se describen como si se tratara de meteoritos diferentes», explica Humayun, que durante los últimos 25 años ha investigando una gran variedad de estas rocas espaciales.

Asimismo, el científico Munir Humayun recuerda que dos tercios de la superficie terrestre están cubiertas por océanos, lo que impide recuperar buena parte de los restos de meteoritos procedentes del espacio que  impactan en la Tierra: «el número de meteoritos marcianos que llega es muy superior a los que se encuentran, pero no sabemos hasta qué punto es pequeño el porcentaje que se recogen. Del tercio de la superficie terrestre que no está ocupada por agua, los desiertos y el hielo de la Antártida son los lugares en los que más se han encontrado hasta ahora. Basándonos en las tasas de recuperación de estas regiones, creemos que debe haber al menos diez veces más meteoritos que han llegado a nuestro planeta pero no han sido descubiertos».

«Compré la piedra en mayo de 2012, tras recibir una foto de un contacto de confianza en Marruecos. Por la imagen parecía un meteorito muy reciente así que rápidamente acepté pagar el precio que me propusieron», explicó por correo electrónico el propietario, Luc Labenne. Y añade: «el precio es un secreto pero puedo decir que ahora su valor sería de entre 10.000 y 8.000 dólares el gramo, de modo que es el meteorito más caro pero también el más valioso para la ciencia de los que se ha encontrado. Cada mes compro varias rocas a diferentes proveedores de Marruecos, gente local que busca meteoritos o bien se los ha comprado previamente a los nómadas. Fui afortunado por poder adquirir NWA 7533. Di una muestra a los fantásticos investigadores que han compartido la emoción de este descubrimiento conmigo».

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