Ciencia
Industria farmacéutica

Escocia revoluciona la industria del reciclaje: transforma residuos plásticos en químicos para fabricar medicamentos

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

La industria del reciclaje acaba de presentar uno de sus avances más importantes de los últimos tiempos gracias a un hallazgo científico que permite convertir plástico en medicamentos. Investigadores de la Escuela de Química de la Universidad de St Andrews, en Escocia, han diseñado un sistema para procesar residuos plásticos de tipo PET y obtener, a cambio, precursores de medicamentos de alto valor.

Este avance, publicado en la revista especializada Angewandte Chemie International Edition, propone una alternativa sostenible a la fabricación tradicional de químicos. El método aprovecha botellas y textiles usados para extraer una molécula denominada EHMB, que sirve como base para elaborar fármacos, como agentes antifibrinolíticos o tratamientos para la hipertensión, según detallan los expertos en el estudio.

¿Cómo transforma Escocia los residuos plásticos en químicos para medicamentos?

El avance se ha logrado a través de un proceso de semi-hidrogenación catalítica que fragmenta las cadenas del polímero PET (un tipo de plástico) de forma selectiva. A diferencia del reciclaje mecánico convencional, que suele degradar la calidad del material, esta técnica química utiliza un catalizador de rutenio para obtener el compuesto EHMB (4-hidroximetilbenzoato de etilo). Este elemento químico sintetiza los principios activos farmacéuticos como el Imatinib o el ácido tranexámico, empleado para favorecer la coagulación sanguínea.

El equipo liderado por el doctor Amit Kumar logró que este proceso sea extremadamente eficiente. Los científicos alcanzaron un número de rotación (TON) superior a 30.000, una cifra récord que demuestra la viabilidad de usar plásticos postconsumo a gran escala.

La investigación confirma también que, bajo condiciones de temperatura moderada (80 °C) y disolventes de origen biológico, los plásticos dejan de ser basura para convertirse en una materia prima de gran pureza para la farmacia y la agroquímica.

¿Por qué este descubrimiento de Escocia beneficia al medioambiente?

La producción actual de estos compuestos químicos depende mayoritariamente de combustibles fósiles. El nuevo protocolo de la Universidad de St Andrews en colaboración con la Universidad Tecnológica de Delft y la empresa Merck KGaA reduce drásticamente el impacto ecológico.

Un análisis de ciclo de vida (LCA) realizado para el estudio revela que este método disminuye la huella de carbono a más de la mitad en comparación con la ruta sintética tradicional:

Además de su uso en medicamentos, el EHMB resultante puede polimerizarse de nuevo. Esto da lugar a un nuevo poliéster llamado PHMB, el cual presenta propiedades similares al PET virgen, pero cuenta con la ventaja fundamental de ser reciclaje químico total. Los investigadores demostraron que este nuevo material vuelve a su estado original mediante saponificación, cerrando así un círculo perfecto de reutilización.

¿Qué significa este avance para la industria farmacéutica?

La fabricación de medicamentos suele tener un factor de desperdicio muy elevado, a veces de hasta 100 kilos de basura por cada kilo de medicina. Al emplear residuos plásticos como base, la industria abarata costes de materia prima como también cumple con las crecientes normativas de sostenibilidad.

«Muchos procesos de reciclaje químico actuales no son rentables», explica el doctor Kumar en el informe. Al transformar el plástico en productos de maquilado premium (o upcycling de alto valor) en lugar de simplemente volver a hacer botellas, la viabilidad económica del sistema mejora notablemente, ya que se convierte en un producto con un valor comercial y tecnológico superior al original.

El uso de técnicas de espectroscopia RMN CEST ha permitido al equipo entender exactamente cómo se comporta el catalizador, lo que garantiza que la reacción se mantenga activa durante largos periodos de tiempo sin degradarse.