Ciencia
Paleontología

Los dragones no existieron, pero esto se parece mucho: descubren en China un enorme dinosaurio de 4 alas que cazaba aves al vuelo

  • Alejo Lucarás
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Un dinosaurio de cuatro alas que planeaba entre los árboles y atacaba aves primitivas al vuelo acaba de ser identificado en China. Se trata de Jian changmaensis, una nueva especie publicada esta semana en la revista académica Annals of Carnegie Museum, y su descubrimiento cierra un misterio de décadas: era quien dejaba huesos aplastados en la cuenca de Changma.

El animal pertenecía a los dromeosáuridos, el mismo grupo que el Velociraptor, aunque dentro de una subfamilia más pequeña, conocida como los microraptores. A diferencia de lo que muestra el cine, estas criaturas estaban cubiertas de plumas, eran ágiles y, en muchos casos, capaces de planear.

El dinosaurio de cuatro alas que cazaba aves: así era el Jian changmaensis

La clave del hallazgo que nos concierne aquí está en la anatomía. El Jian changmaensis poseía plumas largas tanto en las extremidades delanteras como en las traseras, lo que le daba la apariencia de cuatro alas. Según los investigadores, no era capaz de vuelo propulsado, pero sí podía planear con eficiencia, de manera similar a una ardilla voladora.

Su tamaño es otra sorpresa. Los microraptores suelen ser animales pequeños (el más conocido es del tamaño de un cuervo), pero este dinosaurio es uno de los ejemplares más grandes de su grupo jamás hallados.

El fragmento de húmero recuperado mide unos diez centímetros, lo que permite estimar una envergadura de aproximadamente 1,2 metros, comparable a la de una lechuza campestre.

«Jian es uno de los mayores microraptores que se han encontrado nunca», señala Jingmai O’Connor, conservadora asociada de reptiles fósiles del Field Museum de Chicago y autora principal del estudio.

«El trozo de hueso del brazo que tenemos mide unos diez centímetros, así que el animal completo probablemente tenía una envergadura de unos cuatro pies, del tamaño de una lechuza campestre», agrega la profesional.

Los huesos aplastados que delataron a este depredador en China

El yacimiento de la cuenca de Changma, en la provincia de Gansu (noroeste de China), es uno de los más ricos del mundo en aves del Cretácico temprano, con más de cien fósiles de aves recuperados.

Sin embargo, durante años llamó la atención un detalle perturbador: muchos huesos aparecían triturados y comprimidos en pequeños montones, exactamente como las egagrópilas (los pellets) que producen los búhos modernos al regurgitar los restos no digeridos de sus presas.

Los científicos sospechaban que algún depredador de mayor tamaño debía de frecuentar ese ecosistema, pero no encontraban evidencia fósil directa. El Jian changmaensis es el único dinosaurio no-aviar hallado en ese yacimiento. Era carnívoro y notablemente más grande que todo lo demás que habitaba el lugar hace unos 120 millones de años.

«Los científicos encontraron estos extraños grupos de huesos de aves fragmentados en este lugar y no sabíamos qué los había producido. Este nuevo dinosaurio microraptor, Jian changmaensis, es nuestra mejor hipótesis», apunta O’Connor.

Un nombre sacado de la mitología del país

Claramente, el nombre del animal no es casual. Jian es una criatura alada de la mitología china, y changmaensis hace referencia directa a la cuenca de Changma donde se recuperó el fósil. Un guiño deliberado al imaginario cultural de la región donde este depredador sobrevoló los bosques del Cretácico.

El estudio fue coordinado por Matt Lamanna, curador de paleontología de vertebrados del Carnegie Museum of Natural History, junto con Jingmai O’Connor (Field Museum), Ling-Qi Zhou (Museo Geológico de Gansu), Ashley Poust (Universidad de Nebraska), Da-Qing Li (Universidad Agrícola de Gansu) y Hai-Lu You (Academia China de Ciencias).

¿Qué revela este nuevo dinosaurio sobre el origen de las aves modernas?

Más allá del morbo del depredador, el hallazgo aporta información de fondo sobre cómo convivieron dinosaurios y aves primitivas durante decenas de millones de años, antes de que el impacto meteorítico de hace 66 millones de años acabara con todos salvo con los linajes que hoy conocemos como aves.

Los dromeosáuridos como el Jian eran parientes cercanos de los dinosaurios que derivaron en aves. Estudiarlos permite entender qué rasgos hicieron que ciertos linajes sobrevivieran a la extinción mientras otros desaparecieron.

«No puedes entender la vida en el planeta hoy sin mirar sus orígenes», recuerda O’Connor. «Las aves son el grupo de vertebrados terrestres más exitoso que existe. Aprender sobre las aves tempranas y sus parientes no-avíanos nos da una comprensión más profunda de lo que hizo tan especiales a los que sobrevivieron», suma.

En la cuenca de Changma, el ave primitiva que compartía ecosistema con el Jian era Gansus yumenensis. Probablemente fue su presa más habitual. Los fósiles de ambas especies, predador y víctima, conviven ahora en el mismo yacimiento, a 120 millones de años de distancia.