Dinamarca revoluciona la industria del reciclaje: están usando los guantes desechables para capturar CO2 del aire
El problema de los residuos plásticos ha sido históricamente uno de los principales desafíos ambientales. Y aunque no muchos lo sepan, entre los productos que generan más desperdicio destacan los guantes desechables, utilizados a gran escala en ámbitos sanitarios, industriales y de investigación. Su uso es masivo y su tratamiento posterior sigue siendo un reto.
Ante esta situación, investigadores europeos han explorado nuevas formas de reutilizar este material. En lugar de considerar los guantes como un residuo inevitable, el planteamiento consiste en convertirlos en un componente útil dentro de las tecnologías de captura de carbono. Así, el objetivo es pasar de un problema ambiental a un recurso que contribuya a reducir emisiones.
Industria del reciclaje: la nueva vida que proponen para los guantes desechables
El estudio danés que nos compete en esta ocasión plantea un enfoque diferente para tratar uno de los residuos más comunes en el ámbito sanitario y científico. Los guantes desechables, fabricados en gran medida con caucho nitrílico, suelen utilizarse una sola vez y después se eliminan.
Según el artículo publicado en la revista Chem, cada año se producen cantidades muy elevadas de este tipo de guantes, y la mayoría se desecha inmediatamente después de su uso. Esto genera un flujo constante de residuos que, en muchos casos, termina siendo incinerado.
La investigación propone un destino distinto para ese material. En lugar de quemarlo o enterrarlo, los científicos han desarrollado un método que permite convertir el caucho de los guantes en un material sólido capaz de capturar dióxido de carbono (CO2).
El planteamiento se basa en una idea concreta: aprovechar un residuo abundante para crear un material con una función ambiental. De esta manera, el material deja de ser un problema y pasa a formar parte de una posible solución en la gestión de emisiones.
El proceso químico que transforma los guantes desechables en capturadores de CO2
El proceso comienza con un paso mecánico sencillo: los guantes desechables se trituran en fragmentos pequeños. A partir de ese momento entra en juego la química.
Los fragmentos de caucho reaccionan con un catalizador basado en rutenio y con gas hidrógeno. Tras esta reacción, el material resultante adquiere la capacidad de adsorber CO2, es decir, de capturarlo desde corrientes de gases similares a las emisiones industriales.
El trabajo fue desarrollado por investigadores de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca. Entre ellos se encuentra el investigador posdoctoral Simon Kildahl, que forma parte de un grupo dedicado a estudiar nuevas formas de capturar o reutilizar dióxido de carbono.
Entre los experimentos de laboratorio, el nuevo material se probó utilizando gases simulados que imitan las emisiones de instalaciones industriales. Esto permite evaluar cómo se comportaría en entornos reales, como por ejemplo en plantas energéticas o instalaciones industriales.
El resultado es un material que funciona de forma similar a una esponja química capaz de atrapar dióxido de carbono.
No solo captura carbono: también se puede reutilizar
Uno de los aspectos clave del sistema es que el material obtenido a partir de guantes desechables no se utiliza una sola vez. Después de capturar CO2, puede regenerarse.
El procedimiento consiste en calentar el material, lo que provoca que el dióxido de carbono capturado se libere. Una vez liberado, el gas puede almacenarse bajo tierra o emplearse en procesos industriales como los sistemas conocidos como Power-to-X, que transforman CO2 en combustibles o productos químicos.
Al mismo tiempo, el material recupera su capacidad de capturar carbono, lo que permite repetir el ciclo varias veces. Esta característica es relevante en cualquier tecnología de captura de carbono. Si el material solo pudiera utilizarse una vez, el problema de los residuos volvería a aparecer.
Una tendencia que viene en ascenso: aprovechar los residuos para reducir emisiones
La captura de CO2 no es una tecnología nueva. Existen métodos ya desarrollados que permiten retirar dióxido de carbono de gases industriales o incluso del aire. Sin embargo, muchos de estos materiales requieren procesos de fabricación que dependen de materias primas derivadas del petróleo.
La propuesta basada en guantes desechables introduce una diferencia importante: el material inicial procede de un residuo que ya existe.
Esto significa que, en lugar de producir nuevos materiales desde cero, el proceso utiliza un desecho que normalmente acabaría en vertederos o incineradoras. De este modo se evita añadir más emisiones al sistema.
Además, el planteamiento se alinea con los objetivos climáticos planteados por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), que estima que será necesario retirar miles de millones de toneladas de CO2 de la atmósfera cada año antes de mediados de siglo.
El proyecto danés, aún en fase de laboratorio
A pesar del potencial del método, la investigación todavía se encuentra en una fase temprana. Los experimentos se han realizado únicamente en laboratorio y en pequeñas cantidades.
En la escala de madurez tecnológica (conocida como Technology Readiness Level) el proyecto se sitúa aproximadamente entre los niveles tres y cuatro. Esto significa que el concepto ha sido demostrado experimentalmente, pero aún no existe una aplicación industrial.
Actualmente, los investigadores trabajan con cantidades de material de apenas unos gramos. El siguiente paso será comprobar si el proceso puede escalarse hasta producir kilogramos o toneladas, algo que suele plantear nuevas dificultades técnicas.
Por último, como una gran piedra en el camino, también existe un obstáculo económico. El catalizador utilizado en el proceso es costoso, por lo que será necesario desarrollar alternativas más baratas o mejorar su reutilización.